jueves, 25 de octubre de 2018

Gulash checo



Esta semana os traigo un guiso de ternera, gulash. Es un plato que comimos cuando viajamos a Praga la pasada primavera y que desde entonces se ha convertido en uno de los favoritos de casa. No es un plato difícil de elaborar pero si lleva bastante tiempo. Lo bueno es que esta mejor de un día para otro y además, soporta bastante bien la congelación, así que podéis hacer mas cantidad y congeláis para otras ocasiones. En la República Checa lo suelen comer con un tipo de pan hervido, pero a mi particularmente no me gustaba demasiado y por eso no he buscado la receta para hacerlo como lo tomaban allí.

Ingredientes:

2 cebollas
pimentón dulce
harina
1 kg ternera para guisar 
2 cervezas tipo checo (total 1 litro)
mantequilla
aceite
sal

Elaboración:

Cortamos las cebollas en juliana y las ponemos en la olla con aceite de oliva y un poco de mantequilla, y las dejamos hacer hasta que estén bastante blanditas. Hay que ponerlas a fuego lento con un poco de sal y moverlas de vez en cuando para evitar que se quemen.


Una vez bien pochada la cebolla, añadimos una cucharada de pimentón dulce y una cucharada de harina y mareamos a fuego lento para que no se nos queme el pimentón.


Incorporamos la carne y sellamos bien. 



Añadimos las cervezas y dejamos que comience a hervir. Bajamos el fuego y dejamos hacer a fuego medio bajo de 2 y media a 3 horas, moviendo de vez en cuando. Si veis que se queda con poco liquido podemos añadir un poco de caldo.


Una vez que haya pasado ese tiempo, rectificamos de sal, y apartamos del fuego, dejando reposar de un día para otro para tomarlo.


La salsa se queda espesita y bastante trabada, y está muy bueno con puré de patatas, ya que vamos poniendo salsita en el puré y nos queda un plato de rechupete.


Espero que os haya gustado y os animéis a hacerlo, es muy fácil y esta de rechupete. Hasta la próxima.

lunes, 15 de octubre de 2018

Mousse de galletas maría


El sábado celebramos el santo de los Eduardos, y aunque nos faltaban la mitad, nos reunimos los que estábamos para celebrar una comida familiar. Y como siempre, el postre fue una receta nueva que poder subir al blog al lunes siguiente. Como vamos cumpliendo años y nos volvemos nostálgicos, rebusque en Internet para dar con una receta de mousse de galletas que nos gustara. Y di con una que en principio si que me gustó, pero a la que di mi toque alterando las cantidades. Es una mousse muy ligera, con mucho sabor a galletas maría de toda la vida, es decir, sabe a las galletas en leche de siempre, pero con una presentación y una textura mas novedosa.

Ingredientes:

150 g galletas maría molidas
300 ml leche
100 g leche condensada
500 ml nata para montar
2 hojas de gelatina (opcionales) 
cacao en polvo y mini galletas maría para decorar (opcionales)

Elaboración:

En primer lugar ponemos las galletas maría en una picadora y trituramos hasta reducirlas a polvo. Ponemos en un cazo los 300 ml de leche y calentamos sin que llegue a hervir. Una vez caliente, añadimos las galletas trituradas y cocemos, sin dejar de remover, durante un par de minutos. Apartamos y dejamos templar.
Añadimos los 100 ml de leche condensada y mezclamos bien.



Dejamos enfriar del todo esta mezcla. Y mientras enfría, procedemos a semi montar la nata, es decir, que esté firme pero sin demasiada consistencia. Una vez semi montada, si queremos añadir la gelatina, hidratamos las hojas en agua fría, las diluimos en un poco de leche caliente y las añadimos al preparado de galletas.
Ponemos el preparado de galletas en un bol grande e incorporamos la nata en tres veces, mezclando con una espátula hasta integrarla del todo.




Vertemos en los vasitos o copas de servir y ponemos al frío sobre unas 6-12 horas para que coja suficiente cuerpo.



Para adornar la mousse, espolvoreamos con cacao puro, con ayuda de un colador y adornamos con mini galletas maría.




Como podéis comprobar, es un postre muy sencillo de elaborar, que se puede hacer con antelación y dejar los adornos para el momento de servir en la mesa. Además, no es muy pesado y nos devuelve a nuestra mas tierna infancia, sobre todos a aquellos que ya vamos teniendo una edad. Espero que os haya gustado y hasta la próxima.

lunes, 8 de octubre de 2018

Fartóns


Hoy os traigo  una receta  mas veraniega que otoñal, ya que aquí aun estamos de playeo. Hoy ha empezado a refrescar, pero a mediodía aun teníamos unos 26ºC, que sin aire hace que la playa aun apetezca. Por ese motivo me he decidido a elaborar fartóns, unos dulces de origen levantino que se consumen acompañados de una buena horchata fresquita.
El fartón es un dulce típico del municipio valenciano de Alboraya (España) y consiste en un bollo alargado blando, dulce y absorbente que se moja en horchata, una bebida refrescante obtenida a partir de la chufa. Aunque en el levante se asocie a la horchata, al ser un bollo ligero y esponjoso, que se elabora con aceite de girasol y no con manteca, es muy apropiado para consumir con bebidas calientes como el chocolate a la taza o incluso con café con leche, siendo un dulce ideal para desayunos o meriendas.

Ingredientes:

250 g harina
50 ml agua o leche
50 g azúcar
25 g levadura fresca
1 huevo
50 ml aceite de girasol
pizca de sal
Azúcar glas

Elaboración:

La elaboración de estos fartóns es muy sencilla, ya que no necesitan prefermento y la fermentación es rápida. Lo que si hay que tener en cuenta es que se utiliza el doble de levadura que se usa de forma habitual, lo usual son 25 g de levadura fresca por 500 g de harina, y aquí, son 25 g de levadura por 250 g harina.
En primer lugar templamos la leche o el agua y diluimos la levadura. Ponemos en la amasadora la harina, la levadura diluida, el huevo y el azúcar y  amasamos bien.
Pasados unos 5-7 minutos, incorporamos el aceite y la pizca de sal y seguimos amasando hasta obtener una masa que se despegue de las paredes, aunque queda un poco pegajosa.
Pasamos la masa a una mesa enharinada y dejamos que doble su tamaño.
Una vez fermentada, cortamos en porciones de unos 50 g y boleamos ligeramente.
Con ayuda de un rodillo vamos estirando cada una de las porciones, de forma que se nos quede un rectángulo de masa bien fina pero que no se rompa. Para poder hacerlo con mayor facilidad, enharinamos la mesa.
A continuación, enrollamos la pieza estirada de la masa por el lado mayor haciendo una especie de rollo y los ponemos separados en una bandeja de hornear.
Dejamos fermentar un poco (esta vez no llega a doblar) y horneamos a 170ºC unos 10-12 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.
Mientras se hornean, preparamos la glasa que los va a cubrir. Ponemos azúcar glas en un cuenco y añadimos un poco de agua, mezclando bien hasta obtener una gasa espesa.
Recién salidos del horno los pintamos generosamente con esta glasa y cuando estén fríos, volvemos a pintar con glasa y dejamos secar.



Como veis es un dulce muy sencillo de hacer y está muy rico. Para ser los primeros han tenido bastante éxito. Y aunque el verano se este yendo y el fresco empieza a abrirse paso, podemos tomarlos con chocolate caliente. Así que ya no hay excusas para no lanzarse a elaborar estos deliciosos fartóns. Hasta la próxima.

lunes, 1 de octubre de 2018

Melva en escabeche


Con el comienzo del mes de octubre y con el tiempo un poco mas fresco, empezamos con recetas mas elaboradas y que se pueden guardar varios días, como este escabeche de melva, que es tan versátil que podemos hacerlo tanto con cualquier pescado azul, tipo bonito o atún como con aves, perdices o pollo, siguiendo la misma receta. De esta manera, se puede considerar una receta múltiple, solo cambiando el ingrediente principal, ya tenemos un plato nuevo.
El escabeche es un método de conservación de alimentos en vinagre que ya aparece citado en el libro "Las mil y una noches". Consiste en la conservación de un alimento (pescado azul, verduras, aves o moluscos) en un medio ácido y aromatizado con diferentes especias y hierbas. Este que os traigo hoy es con melva, que es un pescado de la familia del atún, aunque mas pequeño, siendo su tamaño mas parecido al del bonito. Es un pescado azul rico en omega-3 y además aun estamos en temporada, con lo cual nos saldrá bastante económico.
Y ya después de esta introducción a los escabeches y a la melva, vamos con la receta.

Ingredientes:

1 melva en rodajas de 1 kg (aproximadamente)
1 cebolla
4 zanahorias
1 cabeza de ajos
150 ml aceite oliva virgen extra
150 ml de vinagre chardonnay ( o un vinagre bueno)
2 hojas de laurel
granos de pimienta
sal 

Elaboración:

En primer lugar ponemos la melva en agua con hielo al frío durante una hora o así para desangrar la melva.
Cortamos la cebolla en juliana, las zanahorias en rodajas y la cabeza de ajos por la mitad y rehogamos en un poco de aceite de oliva.


Una vez bien pochadas las verduras, sacamos a un plato y reservamos.


Ponemos la melva a dorar en una olla por ambos lados.


Una vez el pescado esté dorado, añadimos las verduras pochadas, el laurel, los granos de pimienta, el vinagre y el aceite y un poco de sal.
Dejamos que arranque a hervir y cocinamos unos 30-40 minutos a fuego medio bajo.
Una vez pasado ese tiempo, rectificamos de sal y dejamos reposar, al menos 24 horas antes de consumirlo. 
Los escabeches suelen consumirse fríos o templados. La melva tiene espinas, pero no es difícil de limpiar una vez que este cocinada. Podéis consumir este escabeche en unas tostas con pimientos de piquillo o con tomate rallado. 


Espero que os animéis a elaborar este plato. No es difícil y aguanta varios días en la nevera, así que se puede preparar con antelación y tomarlo mas adelante. Espero que os guste y hasta la próxima.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Caponata siciliana de berengenas


Después de mas de dos meses sin publicar, vuelvo a retomar con mas ganas que nunca las recetas de cocina del blog. Este verano ha sido de descanso, de disfrutar de los niños, de playa y como no, de cocinar, fotografiar y guardar para tener material para este ultimo trimestre del año. Y empezamos con un plato vegano y muy apropiado para la época otoñal, caponata siciliana de berengenas, ya que el otoño es el tiempo de esta hortaliza; a pesar de que gracias a los cultivos bajo plástico, podemos encontrarla a lo largo de todo el año.
La caponata siciliana es un guiso de verduras cuyo principal ingrediente son las berengenas. Es muy fácil de hacer y mi versión es menos calórica que otras que circulan por ahí, ya que yo no frío la berengena, sino que la dejo pochar en muy poco aceite.
La caponata  es un guiso clásico de la cocina siciliana elaborado principalmente con berenjenas, apio, tomates, aceitunas, cocinados en aceite de oliva y acompañado de alcaparras. Existen multitud de variantes de este plato a lo largo de Sicilia e Italia, siendo un guiso que se sirve como acompañamiento o incluso, como salsa para pasta.
Y ahora vamos con los ingredientes y la elaboración de este rico plato.

Ingredientes:

2 berengenas
1 cebolla
1 diente de ajo
2 ramas de apio
100 aceitunas verdes en rodajas
alcaparras
4 tomates triturados
vinagre
comino
aceite y sal

Elaboración:

En primer lugar pelamos y cortamos las berengenas en dados pequeños y las ponemos en una olla con un poco de aceite y un poco de sal. Dejamos cocinar hasta que estén bien blanditas. Yo suelo ponerlas a fuego medio y las tapo para que se pochen bien.
Sacamos las berengenas y las reservamos.
Cortamos la cebolla y el ajo muy pequeño, y el apio en daditos.
Ponemos un poco mas de aceite en la olla y rehogamos la cebolla y el ajo. Añadimos a continuación el apio y seguimos pochando.
Una vez estén hechas las verduras, añadimos las aceitunas cortadas en rodajas y un puñado de alcaparras (a vuestro gusto) y damos unas vueltas. Incorporamos el tomate triturado, una cucharadita de comino y unos 30-50 ml de vinagre (si no sois muy fans del sabor de este, ponéis un poco menos). 
Dejáis reducir a fuego medio hasta que tengamos una salsa espesa. En este punto, añadimos de nuevo las berengenas, rectificamos de sal y dejamos cocinar unos 5-10 minutos para que la berengena se impregne de los sabores de la salsa. Y ya esta lista la caponata.
Es un plato que se toma templado o frío. Esta muy bueno acompañada de un buen pan tostado, como una especie de bruschetta, que es la versión italiana de nuestras tostas.



Espero que os animéis y hagáis este plato. Es una delicia y para nosotros ha sido todo un descubrimiento. Y ya iré subiendo las recetas de las elaboraciones que he realizado este verano. Hasta la próxima.

lunes, 16 de julio de 2018

Torta de millo de Guitiriz (a mi manera)


Hoy, tras 10 días en los que he estado descansando del blog, pero no de vacaciones, volvemos a la carga con una receta gallega, esta vez típica de la provincia de Lugo, una torta de maíz o millo de Guitiriz. Realmente, es una versión de la receta que encontré en un blog, La Cocina de Frabisa,  muy completo, ya que no solo contiene recetas dulces, sino que también tiene un apartado dedicado a menús semanales, recetas gallegas y mas. Si queréis echarle un vistazo solo tenéis que pinchar sobre el nombre y os enlaza directamente con su pagina de inicio.
Esta torta de millo se elabora con manteca de vaca, pero como aquí es mas difícil de encontrar, la he hecho con mantequilla y he de decir que esta muy rica. Es un bizcocho mas seco de lo normal, por la harina de maíz (que no es maicena), pero esta muy rico con leche y además, si os queda, aguanta muy bien 2-3 días en una caja de lata.
Y ahora vamos con la receta.

Ingredientes: (para un molde de 15 cm de diámetro)

65 g harina de maíz (no maicena)
75 g harina de trigo
3 huevos medianos
115 g azúcar
5 g impulsor
100 g mantequilla
Aroma opcional (yo añadí ralladura de limón)

Elaboración:

Separa las claras de las yemas y bate las claras a punto de nieve y reserva.
En una batidora, bate la mantequilla  con el azúcar hasta que estén bien mezcladas.
Añade de una en una las yemas, integrando bien cada una de ellas antes de añadir la siguiente.
Incorpora las harinas y el impulsor y mezcla con ayuda de unas varillas.
Incorpora las claras a punto de nieve con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes para que no se nos bajen.


Precalentamos el horno a 170ºC y preparamos el molde, engrasándolo y cubriendo de papel de hornear la base. Vertemos la masa en el molde.


Horneamos a 170ºC unos 10-15 minutos, y cuando empiece a dorar la superficie, bajamos la temperatura a 150ºC y dejamos hornear otros 15-20, o hasta que esté listo. 
Sacamos del horno, pero hay que esperar hasta que este casi frío para desmoldar, ya que se nos puede romper.


Una vez bien frío, pasamos a un plato de servir y espolvoreamos con azúcar glas. Y ya está listo para merendar.
Espero que os gusten estas recetas gallegas que hemos hecho para el blog, ya que, debido a que Edu vive ahora por esas tierras, estamos intentando elaborar aquellos platos que hemos probado allí y nos han gustado. Hasta la próxima.

jueves, 5 de julio de 2018

Torta Pasquale


Para el reto de junio de Cooking the Chef, y antes de la repesca del verano, el chef elegido es un italiano bastante mediático, Gennaro Contaldo
Comezó a amar la cocina a edad muy temprana ya que acompañaba a su padre y abuelo a cazar y recolectaba hierbas para su madre. Nacido en la costa amalfitana, empezó a trabajar a la edad de 8 años. Emigró a Londres a finales de los sesenta, volviendo a Italia, donde trabajó en el mundillo de las antigüedades antes de regresar a Londres donde ya se dedicó plenamente a la cocina. Tiene una relación de amistad con Jamie Oliver, al cual también está unido profesionalmente, ya que desarrolla menús y enseña a los chefs que trabajan para Jamie's Italian, cadena de la cual también es socio.
Con Jamie Oliver también ha aparecido en diferentes programas de televisión para la BBC, como The Naked Chef. También ha participado en el programa The Two Greedy Italians, con el chef Antonio Carluccio para la misma emisora.
Y como ha participado en diferentes programas para esta emisora de televisión, es de la web de esta cadena de donde he sacado esta receta de Torta Pasquale, que es muy sencilla de elaborar y además esta muy buena.

Ingredientes:

1 cebolla
300 g espinacas frescas
200 g queso riccota
50 g queso parmesano
100 g queso provolone
3 huevos
2 masas de hojaldre refrigeradas

Elaboración:


En primer lugar ponemos los huevos a cocer.
Cortamos la cebolla en brunoise y la pochamos en una cucharada de aceite. Una vez bien pochada, añadimos las espinacas lavadas y cortadas.
Dejamos rehogar hasta que las espinacas estén bien hechas y reservamos en una fuente.
Pelamos los huevos cocidos y partimos por la mitad, reservando en un plato.
Añadimos la riccota a las espinacas rehogadas, mezclamos bien y añadimos el queso parmesano. Cortamos el provolone en dados y lo añadimos también a la mezcla de espinacas.
Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos una fuente redondo (apta para horno), engrasando el fondo y las paredes.
Ponemos una de las masas de hojaldre cubriendo la base de nuestra fuente y rellenamos con la mezcla de espinacas y queso.
Disponemos las mitades del huevo con la yema haca abajo de forma simétrica sobre las espinacas y cubrimos con la otra masa de hojaldre. Cerramos los bordes de forma bonita y horneamos unos 30-35 minutos. Si la superficie comienza a dorarse en exceso, podemos cubrir con un papel de aluminio, ya que el hojaldre debe estar bien cocido.
Sacamos del horno y desmoldamos en templado. Podemos tomarla templada o fría, aunque a mi modo de ver, esta mucho mas rica templadita; y acompañada de una ensalada verde, nos arregla una comida o cena. Y además, es bastante resultona.



Espero que os haya gustado, y si queréis echar un vistazo a lo que han preparado mis compañeros de reto solo tenéis que pinchar AQUÍ. Hasta la próxima y nos vemos en la respesca.

sábado, 30 de junio de 2018

Tarta Larpeira



Con un poco de retraso debido a la llegada de mis hijos a pasar el verano en casa después de un curso escolar superado con éxito, os traigo la tarta larpeira, una delicia gallega, en honor a la tierra de adopción de mi hijo que se suele preparar para San Juan, y es un estilo a nuestra Coca de San Juan. Es sencilla de hacer y no excesivamente laboriosa, la hice bastante rápido; el calor ya sabéis como afecta a las masas fermentadas y la crema pastelera la hice al microondas, que no es lo suyo, pero que quedó a mar de rica y muy fácil  de hacer.
Y ahora vamos con la receta, que aunque haya pasado San Juan, se puede hacer cuando se quiera.

Ingredientes:

120 g harina
90 g leche
10 g levadura fresca
120 ml leche
100 g azúcar
50 ml anís
ralladura de limón
100 g mantequilla
1 huevo
15 g levadura fresca
300-320 g harina
500 g crema pastelera

Elaboración:

En primer lugar preparamos un prefermento que podemos hacer la noche antes y guardar en la nevera, o como fue mi caso, hacerlo un par de horas antes y dejarlo al calorcito que hace estos días. Ponemos 120 g de harina con los 10 g de levadura fresca y unos 90-100 ml de leche en un bol. Mezclamos bien y dejamos reposar al calor hasta que haga burbujas.
Una vez este listo el prefermento, en el bol de la amasadora ponemos la harina con el prefermento, el azúcar, el huevo, la ralladura de limón, el anís, la leche y la levadura. Amasamos unos 8-10 minutos y le incorporamos en trocitos la mantequilla. Volvemos a amasar unos 8 minutos y dejamos reposar unos 10 minutos. Amasamos de nuevo otros 10 minutos, pasamos a mesa enharinada, boleamos y ponemos en un bol engrasado y dejamos doblar de tamaño.


Mientras va levando podemos preparar la crema pastelera. Ponemos en un bol apto para microondas 40 g de maicena, 75 g de azúcar y ralladura de naranja. Añadimos 500 ml de leche y mezclamos bien para que no nos queden grumos y añadimos un huevo batido. Mezclamos bien y ponemos al microondas 3 minutos a máxima potencia. 
Sacamos y mezclamos bien de nuevo. Si aun no está espeso, volvemos a poner al microondas, esta vez solo 2 minutos. Volvemos a sacar y volvemos a mezclar. Y así repetimos esta operación hasta que la crema espese. En mi caso fueron necesarios periodos de 3 minutos-2 minutos-2 minutos y ya la tuve lista. Pero todo depende del microondas y la potencia que tenga.

Una vez la masa haya levado, la volvemos a pasar a la mesa enharinada y desgasificamos. 


Estiramos de forma suave con ayuda de un rodillo y pasamos a la bandeja donde lo vamos a hornear.


Le hacemos unos cortes en diagonal con ayuda de un cuchillo afilado, sin llegar a la base y rellenamos los cortes con la crema pastelera con ayuda de una manga con boquilla rizada. 



Dejamos que fermente de nuevo y precalentamos el horno a 180ºC. Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con azúcar por encima.


Horneamos unos 30-35 minutos a 180ºC, si se dora en exceso, ponedle un papel de aluminio por encima.
Una vez horneada, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Está deliciosa, muy parecida a la coca de San Juan a la que estamos acostumbrados por estas tierras y solo hay que tener la precaución de guardar en la nevera de un día para otro, ya que al llevar crema pastelera, esta puede estropearse. Aunque está tan rica y tan tierna, que seguro no durará mucho en vuestra casa. Espero que os haya gustado y hasta la próxima.

domingo, 17 de junio de 2018

Trid de pollo de corral-Cocinas del Mundo en Marruecos



En el reto de este mes de junio con las chicas de Cocinas del Mundo hemos viajado hasta Marruecos, país  vecino, solo nos separa un estrecho, pero a veces gran desconocido. Sin embargo, muchas de sus recetas, adaptadas a nuestra cocina, están muy enraizadas en nuestras costumbres.



Y no solo habla de cuscus o de tajine, hablo de recetas ancestrales como el turrón, o diversas ensaladas de verduras asadas.
La cocina de Marruecos suele basarse en cuatro platos básicos, el cuscús (elaborado con sémola de trigo) y que participa en muchos platos marroquíes, la bastela denominada también 'pastilla' o 'bastilla', el cordero y un guiso elaborado con carne de pollo, limones encurtidos y aceitunas. 
La cocina marroquí comparte muchos elementos en común con la cocina mediterránea y por esta razón abundan las verduras, siendo una de las mas usadas, la berenjena.  Las ensaladas pueden ser taktouka, de verduras cocidas, o con hojas de lechuga frescas y aliñadas. Una de las ensaladas más populares se elabora con tomates, cebollas y atún. Entre las frutas se encuentran los cítricos, destacando los limones (forman parte de un ingrediente muy marroquí como son los limones encurtidos). Los frutos secos, en especial los dátiles, siendo Marruecos es uno de los grandes productores de frutas de la zona mediterránea. La cocina marroquí emplea también diversas preparaciones de aceitunas, en platos como el meslalla, como en ingredientes de algunos tajines, en ensaladas. Se emplea el aceite de oliva aunque en algunas zonas del sur se suele emplear el aceite extraído de las nueces del argán.
Las especias se emplean en la cocina marroquí de manera casi extensiva e intensiva. Mientras algunas especias son productos de importación, otros ingredientes tales como la menta, las olivas de Meknes, las naranjas y los limones de Fez proceden de los cultivos locales. Se ofrecen las especias en los zocos.
Marruecos es el país de las especias, siendo las más comunes en los platos marroquís la canela, el comino, la cúrcuma, el jengibre o la pimienta negra). Se emplean también mezclas de especias realizadas por los comerciantes y denominadas Ras al hanut.  La cantidad de especias utilizadas para esta mezcla es muy diversa y se menciona desde quince hasta treinta y cuatro especias, el conjunto suele ser de color rojo o amarillo (dependiendo de los componentes). 
Y ahora vamos a proceder a la explicación de este trid de pollo de corral, que yo he customizado un poco, añadiendo algunas frutas secas en la salsa.

Ingredientes:

4 contramuslos de pollo de corral deshuesados
2 cebollas
azafrán
1 cucharada de Ras el Hanut
1 l de caldo
orejones, ciruelas pasas y pasas

Elaboración:


En primer lugar troceamos la cebolla en juliana y la ponemos a pochar en una olla. Como ya sabéis, yo utilizo la olla de hierro fundido. Una vez este bien blandita, incorporamos el pollo, en mi caso he utilizado contramuslos limpios, pero podéis utilizar un pollo troceado.
Doramos el pollo y añadimos el azafrán y el ras el hanut. Mezclamos bien y añadimos el caldo de pollo caliente. Dejamos que rompa a hervir y ponemos a fuego medio hasta que el pollo este tierno y la salsa se haya reducido como a la mitad.
Añadimos las ciruelas pasas y los orejones y dejamos unos 5-10  minutos mas.

Apartamos del fuego y preparamos las trides que son una especie de pan plano elaborado con 200 g de harina, 120 ml de agua, sal y un poco de aceite de oliva. 
Mezclamos los ingredientes en un bol y dejamos reposar unos 30 minutos.
Hacemos bolas y estiramos con un rodillo. Calentamos una sartén sin grasa y cocemos las trides.




Ponemos las trides troceadas en una fuente, ponemos el pollo por encima y rociamos con la salsa, y ya a comer.




Y este es el delicioso plato que hemos traído de nuestro viaje culinario a Marruecos. Espero que os guste tanto como a nosotros y nos vemos en el próximo destino. Hasta la próxima.