domingo, 19 de noviembre de 2017

Spanakopita-Cocinas dell Mundo en Grecia


Este mes con el reto de Cocinas del Mundo viajamos hasta Grecia, país que aun no conozco en persona pero que tiene una gastronomía que en casa solemos hacer con frecuencia, como la Moussaka, la salsa tzatziki o los koftas


Estos tres platos, sobre todo la moussaka son muy apreciados en mi familia ya que nos encantan las berenjenas, y a mi particularmente me sale deliciosa. Pero no he querido echar mano de una receta ya probada en casa para el reto de este mes, sino que he querido elaborar algo diferente, en este caso un spanakopita, que es algo así como una empanada con pasta filo rellena de espinacas y diferentes tipos de queso. Y tengo que decir que ha tenido mucho éxito, así que va a pasar a formar parte del recetario habitual para ocasiones especiales. Es una receta muy fácil de preparar y que queda muy bien en una mesa festiva, ahora que se van acercando las navidades.
Y ahora sin mas dilación, vamos a la elaboración, que como os he comentado mas arriba, es muy fácil, rápida y os va hacer quedar muy bien si os ofrecéis a hacerla para estos días de fiesta que se nos presentan. Además, no es pesada, a pesar de los quesos que lleva en su interior, ya que la pasta filo queda muy ligera.

Ingredientes:

8 hojas de pasta filo
300 g espinacas frescas
1 cebolla
200 g queso feta
200 g requesón
200 g queso rallado
2 huevos
sal y pimienta

Elaboración:



En primer lugar cortamos la cebolla en brunoise y la rehogamos en un poco de aceite de oliva.
Una vez bien pochada, añadimos las espinacas y rehogamos unos 5 minutos, lo justo para cocinarlas ligeramente. Como observareis, no añadimos sal en este punto, ya que después al añadir los quesos, sera cuando rectifiquemos de sal y de pimienta. Apartamos las espinacas  y dejamos templar.
Cuando estén templadas, añadimos los 2 huevos batidos, el requesón, el queso rallado y el queso feta desmenuzado y mezclamos bien. Probamos de sal y añadimos pimienta recién molida.
Preparamos una bandeja de horno rectangular, pintando la base con aceite y poniendo una hoja de pasta filo, pincelando de nuevo con aceite y ponemos otra hoja mas. Rellenamos con la mitad del preparado de espinacas y queso y cubrimos con dos hojas de pasta filo, pintando cada una de ellas con aceite antes de colocar la siguiente. La pasta filo es muy fácil de utilizar y solo hay que seguir las instrucciones del paquete.
Añadimos el resto de relleno de espinacas y disponemos las 4 hojas restantes de pasta filo sobre este relleno. Cerramos los bordes y con un cuchillo bien afilado hacemos unos cortes como delimitando las porciones, pero sin llegar a perforar las cuatro hojas que hacen de tapa del spanakopita.
Ponemos en el horno precalentado a 200ºC unos 40 minutos, hasta que esté dorada la superficie.
Sacamos del horno y servimos bien caliente acompañado de una ensalada de pepino, que también es muy típica de  Grecia.



Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlo para estas fechas de fiestas que se nos vienen encima. Es un plato muy fácil y resultón y además no es nada pesado. Deseando saber el lugar que visitaremos en enero, y ya pensando en la receta para el recopilatorio de Navidad, nos vemos la próxima.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Pan Griego


Hoy traigo al blog una receta que me ha llevado directa a mi mas tierna infancia, cuando aun había colegio por la tarde y se jugaba en la calle. No teníamos móviles, y corríamos, saltábamos a la comba y jugábamos  al elástico. Algo que los niños de hoy en día no saben ni casi que es. Ellos viven en una sociedad tecnológica y lo de jugar en la calle es casi una utopía, sobre todo en grandes ciudades.
Cuando salíamos del cole, para merendar a mi me gustaba tomar un dulce que llamábamos pan griego, que es una especie de torta de anís, alargada y con mucha canela. Y después de varias pruebas, este es el que mas se asemeja a aquellos que tomaba en mi infancia. Yo le hubiera puesto mas canela, pero ya lo dejo a vuestra elección si os animáis a elaborarlos. He de deciros que son sencillos de hacer y aunque se elaboran con levadura fresca, no hay que tener especial cuidado en el levado, con lo que si os quedáis cortos o se  os pasa un poco, no influye mucho en el resultado final. Y ahora vamos con la receta y la elaboración.

Ingredientes:

400 g harina 
12 g levadura fresca
120 ml leche
120 ml agua
50 ml aceite de oliva
60 g azúcar
10 g matalauva
pizca de sal


Elaboración:

Mezclamos los líquidos con la levadura fresca, diluimos bien y llevamos al microondas para templar esta mezcla.
Ponemos todos los solidos en un bol y añadimos la mezcla de líquidos y amasamos con la amasadora unos 10 minutos hasta que obtengamos una masa un poco pegajosa que dejamos reposar en el bol unos 5 minutos, volviendo  a amasar otros 5 minutos.
Pasamos a mesa, boleamos y ponemos en un bol engrasado hasta que casi doble su tamaño.





Una vez doblado el tamaño de la masa, pasamos de nuevo a la mesa y desfogamos. Pesamos la masa, la mía pesaba unos 720 g y hacemos porciones de entre 100-120 g. Boleamos ligeramente cada porción, y con ayuda de un rodillo estiramos hasta que se nos queden lo mas fina posible y con forma alargada.


Pintamos cada pan con aceite de oliva y espolvoreamos generosamente con una mezcla de azúcar y canela.


Dejamos reposar unos 10 minutos y mientras calentamos el horno a unos 200ºC. Preparamos un vasito con anís para pintar las tortas en cuanto salgan del horno.
Horneamos unos 10-12 minutos, hasta que estén doradas, pero con mucho cuidado que pasan de doradas a quemadas en cuestión de segundos. En cuanto salgan del horno, las pintamos con anís, que se irá evaporando al pasar por encima de las tortas tan calientes.




En mi caso me salieron seis panes griegos, que  se pueden conservar en una caja de lata, para que estén crujientes durante varios días.
Probablemente a aquellos que no sois de aquí, este dulce no os traiga ningún recuerdo especial, mas allá de unas tortas de anís, pero mucha gente de mi generación hemos merendado estos panes después del cole, y en mi caso me trae recuerdos estupendos.



Espero que os guste y os animeis a hacerlos. Hasta la próxima.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Magdalenas de espelta y avena al toque de canela


Hoy seguimos con los experimentos en materia de la repostería y hoy le ha tocado a las harinas, con estas magdalenas de harina de espelta y avena, con panela y canela, que han salido muy buenas. La verdad es que cambiar de harinas lo único que nos hace es que a veces hay que aumentar la proporción de líquidos si usamos una harina como la de centeno, y también, que nos cambia la textura del bizcocho, pero no suelen salir apelmazados, sino que aun llevando harinas integrales, la textura es muy esponjosa, por eso es conveniente cambiar y experimentar con diferentes ingredientes, ya que de esta manera acostumbramos a nuestro paladar a diferentes texturas y sabores, con lo que ampliamos nuestra memoria gustativa.

Y ahora vamos con la elaboración de estas magdalenas. Algunos me preguntáis donde conseguir estas harinas y los diferentes azucares y he de deciros que las encontráis facilmente en Mercadona o Carrefour, que son los supermercados que yo suelo frecuentar.

Ingredientes:

3 huevos
175 g panela
1 cucharadita de canela
60 ml leche
190 ml aceite girasol (o de oliva suave)
110 g harina espelta
100 g avena  molida o harina de avena
15 g impulsor

Elaboración:

Ponemos en el bol de la batidora los huevos con la panela y batimos con las varillas hasta que duplique su tamaño. Se podría hacer a mano, pero salen mucho mas esponjosas si las hacemos con la batidora.
Incorporamos el aceite a hilo fino mientras seguimos batiendo. Añadimos la leche y mezclamos bien.
Mezclamos las harinas con el impulsor y con la canela y esta mezcla la incorporamos a la batida anterior en tres veces. Una vez homogénea la batida de las magdalenas, calentamos el horno a 175ºC y preparamos una bandeja de cupcakes con cápsulas de papel. Yo he utilizado unas cápsulas de Ikea que son altas y estrechitas en el fondo, pero podéis usar cualquier tipo de cápsulas de papel.
Llenamos hasta tres cuartos de su capacidad, espolvoreamos con azúcar y ponemos en el horno unos 15-20 minutos, hasta que estén bien cocidas, con cuidado de no dorarlas en exceso.



Como veis, el interior se ve bastante jugoso. Y el color dorado del interior es debido tanto al salvado de la harina de espelta como a la panela, que es un azúcar de color caramelo que además aporta un aroma muy particular a estas elaboraciones.


Espero que os haya gustado y os animéis a hacer experimentos, casi siempre suelen salir buenos, aunque no siempre están muy bonitos, pero en ese caso los dejáis para consumir en casa y listo, que es lo que hacemos aquí con aquellos experimentos fallidos. Hasta la próxima.

martes, 31 de octubre de 2017

Muffins de avena y cebada


En la entrada de hoy os traigo unos muffins, que no dejan de ser una especie de magdalenas tamaño XL y que están elaboradas con harina de avena y copos de cebada. Además, he utilizado aceite de coco como grasa, que compré en Mercadona, y que ahora se está utilizando mucho en la elaboración de dulces. Es una grasa semi sólida, incolora cuando está liquida y que apenas aporta sabor a las elaboraciones, con lo que no enmascara ningún aroma que le añadamos a nuestras preparaciones. Hoy en día se están estudiando los  beneficios de este tipo de aceite, que hace unos años, era bastante demonizado. Sin embargo, como suele suceder, ahora hay estudios que lo recomiendan como cardiosaludable por el tipo de ácidos grasos que lleva en su composición. Yo, ni creo que era tan perjudicial hace unos años, ni tampoco creo, que sea tan saludable hoy en día. No deja de ser una moda mas, pero como me gusta probar nuevos ingredientes en mis elaboraciones, esta ha sido la primera prueba, y ha pasado con nota. No da casi sabor, se trabaja muy bien y se encuentra facilmente y a un precio razonable en Mercadona.
Y ahora vamos con la elaboración.

Ingredientes:

150 g harina de trigo
50 g harina de avena
50 g copos de cebada
10 g de impulsor
125 g panela
2 huevos
150 g leche
75 g aceite de coco


Elaboración:

En un bol mezclamos todos los líquidos y reservamos.
En otro bol, mezclamos los sólidos y vamos añadiendo de poco en poco a la mezcla de líquidos. Se puede hacer a mano, con unas varillas o con la batidora.
Una vez bien mezclados líquidos y sólidos, dejamos reposar unos 10-15 minutos, mientras se calienta el horno a 175ºC y preparamos una bandeja con las cápsulas de muffins. Estas que he utilizado las he comprado en Tigger.




Es una masa mas líquida de lo normal, pero es mejor así, para hidratar de forma conveniente los copos de cebada que son mas duros que los de avena.
Horneamos unos 30 minutos a 175ºC, y antes de sacar del horno, comprobamos que están bien cocidos pinchando con un palillo.




A pesar de ser esponjosos y jugosos,  en la textura si que se nota que no hemos utilizado un aceite líquido a temperatura ambiente, pero esto también puede ser por las harinas utilizadas. Desde luego, a mi el resultado me ha gustado y en breve utilizaré este aceite para elaborar unas galletas, a ver como me salen. Espero que os haya gustado esta receta y hasta la próxima.

lunes, 23 de octubre de 2017

Bollos de Madeira



Hoy traigo una receta de pan portugués, concretamente una receta originaria de la isla de Madeira, archipiélago portugués de origen volcánico, situado en el océano atlántico.  En estas islas, al igual que en el resto del territorio portugués se come un pan realmente bueno, o por lo menos a mi me lo parece.
Esta receta que os traigo aquí hoy, además es muy apropiado para este tiempo de otoño, ya que lleva en su composición un puré de boniato, tubérculo que está en su mejor momento ahora, entre octubre y noviembre. Es un pan que se suele tomar con mantequilla de ajo y finas hierbas, pero que en este caso lo hemos preparado para desayunar. A pesar de llevar boniato en su elaboración, no es un pan dulce, y tiene una forma de elaboración que podríamos considerar cuanto menos que curiosa, y que os explico a continuación.

Ingredientes:

300 g harina de fuerza
200 g harina integral
25 g levadura fresca
350 g boniato cocido
8 g sal





Elaboración:

En primer lugar hay que hornear el boniato. Yo lo suelo hacer de la siguiente manera. Lavo bien el boniato y lo envuelvo en papel de aluminio, colocándolo en el horno precalentado a unos 170ºC, y dejándolo hacer unos 60-70 minutos, o hasta que esté tierno.
Una vez cocido, lo dejamos enfriar y lo pelamos bien. Lo aplastamos con ayuda de un tenedor y reservamos.


En el bol de la amasadora ponemos las harinas, la sal, la levadura desmenuzada y el agua templada. Incorporamos el boniato y amasamos unos 8 minutos a velocidad media.
Transcurrido este tiempo, dejamos reposar otros 8 minutos y volvemos a amasar, esta vez a velocidad mas alta, otros 8 minutos.



Transcurrido el tiempo de amasado, dejamos fermentar en el bol tapado por un paño limpio, en un lugar cálido y sin corrientes de aire.


Una vez hayan fermentado, pasamos a mesa enharinada y hacemos piezas de unos 200 g. Boleamos, aplastamos con las palmas de la mano hasta dejarles un grosor de unos 2 cm y dejamos reposar unos 30 minutos.


Preparamos una sartén y calentamos al fuego, poniendo una pieza de pan sobre ella cuando este bien cliente. Con ayuda de una espátula aplastamos ligeramente para que se tueste bien la superficie ( unos 4-5 minutos) y le damos la vuelta para dorar por la otra cara.




Los vamos pasando a la bandeja donde los vamos a hornear y con el horno precalentado a 200ºC, terminamos de hacerlos en el horno otros 15-20 minutos.


Una vez horneados, dejamos templar y ya podemos comerlos. Templados están muy buenos con mantequilla de ajo o de finas hierbas y tostado con un buen aceite de oliva y un poco de jamón, hace un desayuno estupendo, y salimos de los panes mas típicos para desayunar. Es un pan con fibra, ya que lleva harina integral y la presencia del boniato lo hace muy suave al paladar. Es una verdadera delicia.



Espero que os haya gustado esta primera entrega después de nuestro viaje a Lisboa, de donde nos solo me he traído el mantel de las fotos, sin que varias recetas también se han venido en la libreta y las iré haciendo de poco en poco. Hasta la próxima.

domingo, 15 de octubre de 2017

Pineapple Chicken Afritada-Cocinas del mundo en Filipinas


Este mes de octubre hemos viajado hasta un país del sudeste asiático, Filipinas. Este país, fue hasta finales del siglo XIX una colonia española, y tras la guerra del 98, fue cedido por parte de España, como colonia a EEUU. Los siglos de ocupación han dado lugar a un país con una gran influencia hispana en diversos aspectos, tales como la cultura, la religión y lo que a nosotros nos interesa, la gastronomía, en la que podemos encontrar desde platos de lechón al estilo castellano, hasta arroces muy similares a la paella valenciana.
Como ocurre en la mayoría de los países asiáticos, uno de los principales ingredientes es el arroz, que se consume desde cocido, hasta cocinado con diferentes salsas y condimentos. También se consumen frutas y verduras de hoja verde y carne de ave, cerdo y res, así como diferentes variedades de pescado. Todo ello condimentado con salsas, entre la que podemos destacar, la salsa de soja.
El plato que traigo al reto de Cocinas del Mundo del mes de octubre es un guiso de pollo, que se elabora de forma muy sencilla, con bastantes verduras y que es muy sabroso como plato único acompañado por una ensalada y un poco de arroz.


Y ahora vamos con la elaboración.

Ingredientes:

8 muslos de pollo
1 patata grande
1 zanahoria grande
1 pimiento verde
2 ajos
1 cebolla
400 g tomate triturado
400 g piña en su jugo
2 cucharadas de salsa de soja
3 hojas de laurel
150 g guisantes
aceite y sal
agua (si hiciera falta)

Elaboración:


Pelamos y cortamos en trozos grandes la patata y la zanahoria. Cortamos el pimiento en juliana.
En una sartén ponemos un poco de aceite y mareamos la patata unos 2 minutos, añadimos las zanahorias y a continuación, los pimientos.
Salteamos unos 5 minutos, y sacamos de la sartén, reservando hasta el momento de usarlos de nuevo.
Cortamos los ajos y la cebolla en dados pequeños y sofreímos en la sartén. Cuando estén bien pochados, añadimos el pollo y sellamos bien por todas partes.
Añadimos el tomate triturado, el jugo de la piña, la salsa de soja y el laurel y dejamos que rompa a hervir. Una vez que hierva, bajamos el fuego y dejamos a fuego lento unos 20 minutos. Si vemos que se queda seco, añadimos un poco de agua templada.
Una vez pasados esos 20 minutos, añadimos la piña en dados, los guisantes y la verdura que habíamos apartado con anterioridad. Dejamos cocinar otros 15 minutos, y rectificamos de sal.
Una vez terminado, ya podemos degustarlo. Está muy muy rico, y a pesar del color, oscuro por la salsa de soja, no tiene sabores extraños, todo lo contrario. El pollo queda muy tierno, y en conjunto, es muy agradable de tomar.


Espero que os haya gustado este plato filipino, y que os animéis a hacerlo. Hasta el próximo destino.

jueves, 5 de octubre de 2017

Magdalenas de limón-Versionando a Dani García


Retomamos el reto de Cooking the Chef con un chef español, Dani García, con dos estrellas Michelin y uno de los cocineros andaluces que ha transformado platos tradicionales de esta tierra, convirtiéndolos en platos de vanguardia.
La cocina de Dani García es innovación, pero rescatando los sabores tradicionales de la cocina del Sur de España. Una de sus versiones mas destacadas la realizó delante de unos expertos en gastronomía británicos en una velada y consistió en una tapa de helado de aceite de oliva virgen y unas palomitas de tomate y aceite, elaboradas con nitrógeno líquido que hizo las delicias de los expertos allí presentes. Con su estilo innovador pero a la vez que respetuoso con sus orígenes, ha conseguido situar platos tan característicos de la cocina andaluza como el ajoblanco, el gazpacho, o la pipirrana en auténticas delicias culinarias.
Desde que obtuvo su primera estrella Michelin con 24 años por su trabajo en Tragabuches (Ronda), Dani García se ha movido por el mundo de la gastronomía con el talento de los grandes, la perseverancia y la determinación para “soñar, caerse y levantarse”, mirando siempre hacia adelante. “El emprendedor tiene que tener fe en sí mismo, en su proyecto y ser fuerte en los momentos bajos”, aconseja el cocinero marbellí, que disfruta del éxito de su proyecto de cocina andaluza de vanguardia con  dos estrellas Michelin en  Dani García Restaurante, en el Hotel Puente Romano de Marbella, vecino de su bistró BiBo, en el mismo resort. Su energía se vuelca ahora en su taller de investigación marbellí, donde pone orden en su creatividad.

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Para el reto de este mes no me he atrevido con una cocina de vanguardia, sino que me he guiado por las recetas de su libro "En la cocina de mi madre", donde da su peculiar toque a aquellos platos que marcaron su niñez. En concreto he elegido estas magdalenas de limón y una empanada de sardinas, cuya receta podéis encontrar si pincháis AQUÍ.

Ingredientes:

1 yema
3 huevos
200 g azúcar moreno
1 yogur de limón
250 g harina
20 g impulsor
75 ml aceite oliva
50 ml aceite de girasol
75 ml leche
50 ml nata
ralladura de limón

Elaboración:



Mezclamos los huevos con el azúcar los batimos hasta que doblen su volumen. Le añadimos los líquidos de poco en poco y a continuación, la harina y el impulsor.
Mezclamos bien con las varillas y preparamos una bandeja de horno para magdalenas con cápsulas de papel en cada hueco.
Precalentamos el horno a 170ºC y rellenamos las cápsulas hasta unos dos tercios de su capacidad.
Horneamos unos 20 minutos y cuando estén listas las sacamos de horno y dejamos templar antes de sacar de la bandeja.




Quedan muy jugosas ya que es una masa mas líquida de lo normal, por eso tardan un poco mas en hornearse y hay  que cuidar que no se nos doren en exceso.
Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlas para desayunar o merendar. Si además de este plato queréis ver lo que han preparado el resto de compañeros, solo tenéis que pinchar AQUÍ. Seguro que os sorprenden como lo hacen conmigo mes a mes. Hasta la próxima.