lunes, 23 de enero de 2017

Brioche sencillo


Después de los buñuelos y para compensar un poco los excesos, os traigo un brioche, receta de Xavier Barriga, un maestro panadero que me encanta tanto por su forma de trabajar como por las recetas que comparte en sus libros y en sus apariciones televisivas. 
Ya en anteriores elaboraciones había versionado alguna de sus recetas, pero en esta ocasión, este brioche; que yo he llamado sencillo, pero que casi se debería llamar brioche tonto, ya que al no llevar ningún aroma, puede usarse tanto en dulce como en salado; lo he hecho siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. No es muy complicado y si en lugar de una pieza grande como la que yo he hecho, preferís hacer bollitos tipo medias noches, esta elaboración es muy adecuada para  hacerlas.Además, se pueden congelar, y cuando lo sacas del congelador, no notas casi diferencia con los recién hechos, así que es una buena receta para elaborar una cantidad mas grande y guardar para cuando lo necesitéis, en un desayuno o merienda.

Ingredientes:

350 g harina fuerza
70 g azúcar moreno
5 g sal
2 huevos
70 g mantequilla en daditos y fría
80 ml agua
15 g levadura fresca (yo utiliceéliofilizada, 7 g)


Elaboración:

Ponemos la harina junto al azúcar, parte del agua, los huevos y la sal en el bol de la amasadora y comenzar a amasar hasta que tengamos una masa un poco dura. No os preocupeis, es normal, ya que aun le faltan algunos ingredientes.



Añadimos la mantequilla en trocitos y volvemos a amasar con  el gancho, hasta que esté integrada del todo, lo que nos puede llevar unos 8-10 minutos, así que, paciencia.
Diluir la levadura en el resto de agua y añadir a la masa, volviendo a amasar hasta que obtengamos una masa lisa y elástica. Si la vemos un poco grumosa, la podemos dejar reposar unos 10-15 minutos y volvemos a amasar y ya veréis como entonces si que se obtiene una masa estupenda.



Pasamos a la mesa ligeramente enharinada y dejamos reposar unos 15 minutos para relajar la masa.


Pasamos a un bol engrasado y dejamos 1 hora en la nevera.


Sacar de la nevera y desgasificar sobre la mesa enharinada. A continuación preparar el molde, si hacemos un brioche grande o dividir y bolear en porciones, si hacemos bollitos.


Ponemos la masa en el molde y volvemos a guardar en la nevera otros 30 minutos.
Sacamos de la nevera, pintamos con huevo (yo lo hice solo con yema y se me quemó un poco por encima) y dejamos levar hasta que doble su tamaño.


Una vez doblado, pintamos de nuevo con huevo y precalentamos el horno a 200ºC.


Horneamos a esa temperatura unos 5 minutos y bajamos a 170º hasta que termine de cocerse. Para evitar que se dore en exceso por arriba, podéis tapar con un papel de hornear mientras esta en el horno.




Esta muy rico tanto con dulce como con salado, con lo que es un brioche muy adecuado para las meriendas, en las que podemos tomar tanto mermeladas como embutidos. Espero que os haya gustado y os animéis a elaborarlo. Ahora que hace frío, se agradece un dulce casero con el café de la sobremesa. Hasta la próxima.


lunes, 16 de enero de 2017

Buñuelos de viento


A pesar de que ya he publicado en este año, los posts correspondían a los retos en los que participo, con lo que casi no cuentan como nuevas publicaciones, ya que suelen estar un poco mas dirigidas, el chef, el país, etc. Así que, esta va a ser mi primera entrada del año, que ya iba siendo hora. A decir verdad, después de los excesos navideños, casi que necesitamos un poco de reposo antes de volver a empezar con los dulces, pero estos buñuelos son muy ligeritos y nada pesados, y además, muy propios de estas fechas en las que se celebra San Antón y San Sebastián, y en algunos lugares es típico preparar buñuelos para comerlos con chocolate frente a las lumbres que se preparan con motivo de estas celebraciones. 
Si no soléis celebrar estas fiestas, podéis hacer estos buñuelos el fin de semana, que parece que se va a presentar muy frío en toda España y con estas temperaturas apetece algo calentito, como un chocolate y, como no, necesitaremos algo para mojar, y que mejor, que estos buñuelos, que aun siendo trabajosos, al final quedan muy bien y están la mar de ricos.
Esta receta me la ha pasado Germán, padre de un compañero de Edu de la Permanente y la verdad es que está muy bien explicada y no he tenido ningún problema para hacerlos.

Ingredientes:

250 ml agua
50 g manteca de cerdo
50 g mantequilla
250 g harina
pizca de sal 
7 huevos




Elaboración:

Con estas medidas salen unos 30-35 buñuelos, y como están mejor recién hechos, es preferible que reduzcáis las cantidades a la mitad, dependiendo de los que seáis y lo que comáis, para que no os sobren.

Ponemos el agua en un cazo con la manteca y la mantequilla hasta que casi rompa a hervir. Apartamos del fuego y  añadimos la sal y la harina de golpe, moviendo sin parar con una cuchara de madera.
Volvemos a poner al fuego bajo y movemos con la cuchara durante unos 10-15 minutos. Pasamos la masa a una fuente para que se enfríe antes de añadirle los huevos.


Empezamos añadir los huevos de dos en dos y mezclamos bien antes de añadir los dos siguientes.


Al principio cuesta mucho trabajo incorporar los huevos, pero moviendo con energía, ya vereis como se van integrando y la masa se va haciendo mucho mas manejable.
Una vez que hemos añadido los huevos, se nos queda una masa que se cae de la cuchara con facilidad.




Ahora preparamos una sartén con aceite de oliva (preferible que no sea virgen, ya que este se nos quema muy pronto) y la ponemos al fuego. Junto a la sarten ponemos un plato con papel absorbente, para escurrir los buñuelos al sacarlos de la sartén. Aparte, preparamos un bol con azúcar para pasar lo buñuelos templados por ella y endulzarlos, ya que como podéis observar, estos buñuelos no llevan azúcar entre sus ingredientes.

Con ayuda de una cuchara pequeña, ponemos montoncitos en la sartén con el aceite bien caliente y bajamos y subimos el fuego para que se nos vayan haciendo. Al principio, parece que se nos quedan planos, pero de pronto se nos hinchan y empiezan a dorarse. Debéis tener cuidado con la temperatura del aceite, que hay que ir controlando para evitar que se quemen o se queden crudos por dentro.



Una vez fuera de la sartén y templados, los emborrizamos en azúcar y pasamos a la fuente de servir.


Por dentro son como huecos, con lo que son ligeros, y además, absorben muy poco aceite. Estos buñuelos se pueden comer tal cual, o rellenarlos de alguna crema, aunque esta opción la dejo para mas adelante.


Aquí se aprecia muy bien lo que os comentaba del interior de estos dulces.




Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlos, ya que no son muy difíciles y están muy ricos con un chocolate calentito. Hasta la próxima.

domingo, 15 de enero de 2017

Mandorlati di San Clemente-Cocinas del Mundo



Por fin volvemos a la realidad después de las fiestas, y nuestro primer reto con Cocinas del Mundo nos lleva de viaje a la cercana Italia. Y volvemos a las galletas, que son unos de mis dulces favoritos ya que no tenemos que comerlas de inmediato, sino que podemos guardarlas varios días. De todas formas, en lugares con mucha humedad, son difíciles de conservar, ya que son muy higroscópicas y se reblandecen con facilidad. Aun así, os recomiendo que las hagáis, ya que son muy sencillas de elaborar y están muy ricas. Yo las he elaborado estas vacaciones utilizando dos técnicas de cocción diferentes. Por un lado, hice la mitad en el horno de forma convencional, es decir a una determinada temperatura y controlando el tiempo, y la otra mitad como se hacen las galletas de medianoche, aprovechando el calor residual del horno. Ambas formas de elaboración han dado similar resultado, están muy ricas. 
Ahora vamos con la elaboración de estas galletas llamadas también "Brutti ma bouni" que significa algo así como feas pero buenas. Esta receta es originaria de Gavirate, una pequeña ciudad de la provincia de Vares, al norte de Milán. Supuestamente, la receta fue creada hacia 1875 por un anciano pastelero de la ciiudad, y llegaron a ser tan populares en todo el país, que incluso personajes de la talla de Verdi o la Reina Elena, se trasladaban hasta la pequeña ciudad, con objeto de comprar tan delicioso manjar, que estaba elaborado con almendras o avellanas. 
En esta ocasión , las he elaborado con avellanas, pero si queréis hacerlas con almendras, solo tenéis que sustituir unas por otras.

Ingredientes:

3 claras de huevo (100 g)
200 g azúcar
200 g avellanas tostadas
Vainilla


Elaboración:


En primer lugar precalentamos el horno a 160ºC, si lo vamos a hacer de forma convencional y preparamos una bandeja cubierta de papel vegetal y reservamos.

Trituramos las avellanas en una picadora y reservamos. Como se ve en la foto, no están picadas muy finas, es mejor que queden trozos de diferente tamaño.

Montamos las claras a punto de nieve y añadimos el azúcar y la esencia de vainilla.

Mezclamos las avellanas sobre las claras con cuidado para que no se nos bajen.

Disponemos montoncitos con ayuda de una cuchara que no estén muy juntos para que no se nos peguen al hornearse.

Ponemos la bandeja en el horno unos 15-20 minutos, hasta que estén un poco tomadas de color. Cuando las saquemos del horno, las debemos dejar reposar en la bandeja unos 10 minutos para que se atemperen, ya que estarán blanditas y quizás se nos rompan. Y, una vez frías, las podemos degustar con un té o un café calentito, que esta haciendo mucho frío.

Y ahora, una vez que hemos vuelto se Italia, ya estamos dispuestos a emprender viaje de nuevo. Hasta la próxima.






jueves, 5 de enero de 2017

Mascarpone, frambuesas y moscato-Versionando a Yotam Ottolenghi


Con esta entrada empezamos un nuevo año con Cooking the Chef, que espero venga lleno de grandes chefs y estupendas recetas. Para terminar este año, en el que ha habido de todo, desde chefs asequibles a algunos con los que me he tirado de los pelos, nos han sorprendido con un chef al que no conocía, peor que se va a quedar entre nuestros favoritos, ya que tiene unos platos muy vistosos y no muy complicados de elborar. 
Yotam Ottolenghi naco y  creció en Jerusalé en 1968, donde su padre ejercía como profesor universitario de química y su madre era maestra. Allí cursó estudios primarios y secundarios, pasando posteriormente por la universidad, donde estudió literatura. Se trasladó a Holanda, donde completó sus estudios en literatura y filosofía. A mediados de los años noventa, se trasladó a Londres, donde tenía intención de realizar su tesis doctoral, que quedó aparcada al realizar un curso de seis meses en Le Cordon Blue, lo que le descubrió su verdadera vocación.
A partir de ahí, y gracias al trabajo duro y una filosofía en la cocina, sin prejuicios y con la premisa de una mejora en la alimentación de sus compatriotras, ha escrito varios libros, realizado diferentes documentales y abierto varios establecimientos. Hoy en día es un cocinero muy involucrado en la defensa de los derechos humanos y firme defensor de las alianzas entre civilizaciones para lograr un mundo mejor.

Y ahora vamos con la receta, que en este caso, en lugar de hacerla tal cual la prepara Ottolenghi, me he basado en una suya, Mascarpone, cherries and grappa trifle, pero variando algunos de sus ingredientes, aunque pinchando aquí, teneis acceso a la receta original. Yo no he encontrado cerezas, ya que no es temporada, por lo que las he sustituido por frambuesas y la grappa por vino moscato blanco. Además, en lugar de hacer un bizcocho en plancha, he utilizado restos de bizcocho rojo de navidad.

Ingredientes:

Bizcocho ( pincha aquí para ver la elaboración)

Relleno de frambuesas:

165 g azúcar
330 g frambuesas
vainilla

Sirope de moscato:

200 ml almíbar de frambuesas
100 ml moscato
30 ml agua

Crema de mascarpone:

230 g mascarpone
250 g nata montada azucarada

Elaboración:


Preparamos en primer lugar el relleno de frambuesas poniendo el azúcar con un poco de agua al fuego hasta obtener un caramelo clarito y entonces, añadimos las frambuesas junto una cucharada de vainilla y removemos bien, dejando a fuego lento unos 15 minutos. A continuación, colamos las frambuesas y reservamos el almíbar y las frambuesas.


Para preparar el sirope de moscato, tomamos el almíbar de frambuesas y lo mezclamos con el moscato y el agua. Ponemos al fuego con cuidado, porque puede rebosar si está muy fuerte y dejamos reducir hasta la mitad aproximadamente. Dejamos enfriar.

La crema de mascarpone no tiene mucho misterio, solo tenemos que mezclar el queso con la nata montada y batir hasta que esté homogénea, reservando en frío hasta el momento de montar el postre.

Para montar el postre, en mi caso, lo he hecho en un bol de cristal grande, pero a la hora de cortarlo ha sido un poco guarrete, así que si vais a servirlo en alguna comida especial es preferible que lo hagáis en vasitos individuales. Este tipo de postres que van en fuentes de cristal y llevan varias capas se denominan trifles, y quedan muy bonitos ya que se ven las diferentes capas del postre en la fuente.

Y ahora vamos a montar el trifle.


En primer lugar cortamos el bizcocho en discos de unos 5mm con los que cubrimos el fondo de nuestra fuente. Calamos con el sirope de moscato y ponemos un par de cucharadas del relleno, extendiendo sobre la base. A continuación, ponemos una capa generosa de crema de queso y repetimos esta operación una vez mas, terminando con bizcocho y cubriendo con el resto de crema, adornando con unas frambuesas y espolvoreando con un poco de azúcar glas. Llevamos a la nevera unas 2-4 horas y ya está listo para servir. 
Ha sido todo un descubrimiento, ya que lo hemos puesto para postre de Año Nuevo, y a pesar de las caras de escepticismo, todos han quedado encantados con la mezcla de sabores.


Aquí se pueden ver las diferentes capas del trifle.





Espero que os guste, y ya deseando que llegue el reto del mes de enero. Hasta la próxima.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Pan de Navidad-Cocinas del Mundo especial Navidad


Esta semana ya estamos muy cerca de la Navidad y este tercer domingo tenemos cita con el reto Cocinas del Mundo, que en esta ocasión en lugar de llevarnos a lugares lejanos y exóticos, nos permite hacer una revisión de nuestras mejores recetas de Navidad. Como hemos tenido algunas dificultades, hoy sábado estoy editando esta entrada, a ver si con un poco de suerte entra en el recopilatorio de es este mes.
Lo que os traigo, mas que un plato, es una elaboración dulce de un pan que nosotros lo llamamos Pan de Navidad, y que aunque muy laborioso, os daré unos truquillos para elaborarlo aunque no seáis muy duchos en el tema de masas levadas. Esta receta es muy parecida a la de pandoro, pero como no tengo el molde para elaborarlo, lo hago en el molde de pannettone, y lo que nos sale es un pan dulce muy rico para tomar para desayunar o merendar, con una taza de chocolate calentito.
Esta receta lleva tres elaboraciones que se van añadiendo unas a las otras y que necesitan su tiempo de levado entre unas y otras, así que tenéis que contar que antes del levado final, casi echareis unas 3 horas, o podéis acortar los tiempos fermentando en el horno a 50ºC. Aunque yo prefiero, si no tengo mucha prisa, fermentar de forma natural.

Ingredientes:

1ª masa:
50 g harina
60 ml agua templada
30 g azúcar (use panela)
7 g levadura seca (o 20 g levadura fresca)
1 yema

2ª masa:
1ª masa fermentada
200 g harina
50 ml agua
3 g levadura seca (o 5 g levadura fresca)
30 g mantequilla
25 g azúcar (use panela)
1 huevo

3ª masa:
2ª masa fermentadada
200 g harina
100 g azúcar (use panela)
2 huevos
vainilla
140 g mantequilla

Elaboración:

Desde la imagen superior izquierda y continuando hacia la derecha, se ilustran los pasos de esta elaboración

Preparamos la primera masa mezclando todos los ingredientes y dejando fermentar en un lugar cálido unos 40-50 minutos.

Para la segunda masa, ponemos todos los ingredientes en un bol y le añadimos la primera masa mezclando bien. Dejamos fermentar hasta que doble su tamaño.

Para la tercera masa, ponemos todos los ingredientes en el bol de la amasadora, excepto la mantequilla y le añadimos la segunda masa fermentada y amasamos hasta que tengamos una masa, un poco pegajosa pero lisa, que pasaremos a mesa para que repose unos 10 minutos.
Hacemos una bola con esta masa y ponemos en  un bol engrasado hasta que doble su tamaño.
Una vez doblado, pasamos a la mesa y estiramos con las manos para introducir la mantequilla. Ponemos la mantequilla en trocitos y doblamos las cuatro esquinas como si fuera un pañuelo y aplastamos bien para introducir la mantequilla en la masa, haciendo a continuación una doblez y refrigerando 15 minutos. Tras ese tiempo, volvemos a estirar y hacemos de nuevo la doblez y refrigeramos otros 15 minutos, repitiendo esta operación una vez mas. Una vez fuera de la nevera, hacemos un bola y ponemos en un molde estrecho y alto ( yo use uno de pannettone) forrado con papel de hornear tanto el fondo como las paredes, sobresaliendo el papel por los laterales y dejamos fermentar hasta que la masa nos llegue al filo del molde. Para facilitar la operación, antes de estirar y trás la fermeación en bol engrasado, podéis poner la masa nde nuevo en la amasadora y añadirle la mantequilla en trocitos de poco en poco hasta que se integre en la masa. De nuevo pasáis a la mes enharinada y hacéis una bola, poniéndola entonces en el molde, como os he explicado anteriormente.

Una vez haya fermentado, ponemos el horno a 180ºC y horneamos a esta temperatura unos 15 minutos y después, a 150ºC unos 40-50 minutos para que nos quede bien cocido. Si veis que se dora en exceso por arriba, cubrirlo con un papel de aluminio.
Una vez fuera del horno, dejamos enfriar antes de desmoldar y tras sacar del molde, ponemos en un plato y podemos espolvorear con azúcar glas.





La verdad es que queda muy bonito y además, está estupendo. Y aunque sea muy trabajoso de elaborar, merece la pena el esfuerzo, que Navidad solo es una vez al año. Felices Fiestas a los compañeros de Cocinas de Mundo y hasta el próximo destino.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Hojaldrinas con aroma a naranja


Buenas, esta semana os traigo una receta típica navideña, que ya había elaborado con anterioridad, pero esta es una nueva receta que he encontrado bicheando por internet. Aunque son pastas con el mismo nombre, el sabor es diferente, las hojaldrinas que colgué hace tres años, pinchando sobre el nombre vais al post, son mas mantecosas y esta receta de hoy quedan mas parecidas a las de la marca comercial "Mari Trini". Ambas están muy ricas y son muy parecidas en sabor, aunque estas están aromatizadas con naranja, así que mi recomendación es que hagáis ambas y que los vuestros decidan cuales prefieren. Yo prefiero estas, pero en casa estamos empate, así que me va a tocar preparar las otras también. Menos mal que estaremos todos y al final se comerán todo lo que se prepare, porque  si no cuando llegue enero vamos  tener exceso de azúcar en sangre😉.
Y ahora vamos con la elaboración.

Ingredientes:

500 g harina
335 g manteca de cerdo
50 g azúcar
40 ml vino blanco 
40 ml zumo d naranja
ralladura de naranja




Elaboración:

Ponemos en el bol de la amasadora todos los ingredientes solidos y mezclamos bien.


Añadimos llíquidos y la manteca de cerdo cortada en trocitos y a temperatura ambiente para facilitar la elaboración de la masa.



Yo he amasado con la amasadora y con el gancho de las masas, pero es una masa muy fácil de hacer y se puede elaborar incluso con las manos. Nos queda al final una masa un poco pegajosa, pero de esa manera quedará mas crujiente la elaboración final. 
Una vez tengamos la masa, la pasamos a una mesa enharinada y dejamos reposar unos 10 minutos.


Ponemos un papel de hornear espolvoreado de harina y ponemos la masa sobre el. Ponemos otro papel cubriéndola y estiramos con el rodillo hasta dejarla de un grosor de unos 2 mm. Hacemos una doblez simple y estiramos de nuevo, haciendo esta doblez una vez mas. Si hace mucho calor en vuestra cocina, quizás deberíais enfriar después de cada doblez, pero en mi caso, la hice esos días nublados de mucho frío y no fue necesario.
Estiramos de nuevo, esta vez dejando un grosor de unos 4-5 mm y cortamos con ayuda de un cuchillo bien afilado en porciones de 3x3 cm. Después de cortar si es conveniente enfriar, ya que con el calor del horno se desparraman un poquito. Yo no lo hice por falta de tiempo, pero seria recomendable.



Ahora horneamos a 180ºC unos 30 minutos con aire o hasta que se empiecen a dorar por los filos.


Como se puede ver en la foto, se me desparramaron un poquito, pero no importa, son dulces caseros, hechos a mano y no con un proceso industrial.
Una ve fuera del horno, espolvoreamos con azúcar glas varias veces para que se nos queden bien blanquitas. Como están clientes, van como chupando el azúcar y por eso hay que repetir la operación varias veces. Aunque pensemos que van a quedar muy dulces, debemos tener en cuenta, que la masa apenas lleva azúcar. Y ya solo nos queda esperar que se enfríen un poco antes de comerlas. Y recordaros, que estos dulces navideños se conservan mucho tiempo frescos y como recién hechos guardados en una caja metálica, aunque están tan ricas, que seguro que antes de que lleguen las navidades tenéis que hacer mas. 😋
Nos vemos en el siguiente post donde además de la receta de turno os pondré un enlace especial con las elaboraciones navideñas de este blog. Hasta la próxima.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Parmigiana de berenjenas-Versionando a los hermanos Torres


Después de unos retos muy difíciles, por lo menos en mi caso particular, la elección de Cooking the Chef para noviembre nos ha dado un respiro; el chef elegido, en este caso los chefs, ya que vienen repetidos😂, son los hermanos Javier y Sergio Torres, propietarios del restaurante Dos Cielos en Barcelona y con un programa diario en TVE, "Torres en la cocina", aunque no ha sido esta su primera incursión en el mundo de la televisión, ya que con anterioridad fueron los protagonistas del programa Cocina2, donde visitaban diferentes lugares de la geografía española eligiendo un producto de dicha zona y elaborándolo de manera tradicional y de una forma novedosa.
Los hermanos gemelos Javier y Sergio Torres, diciembre de 1970, representan la ilusión por la cocina, por el producto y por los ingredientes de temporada. Su intención es llevar a la mesa la comida más auténtica y natural, con poca manipulación y vista desde una perspectiva diferente.
Javier y Sergio Torres descubrieron la cocina con 8 años gracias a su abuela materna Catalina. Ella les contagió la ilusión por sacar lo mejor de cada producto. “Dos cielos” es la expresión que la abuela Catalina utilizaba para referirse a sus nietos, los pequeños gemelos Torres.  Y de aquél apelativo cariñoso viene el nombre actual de su restaurante en Barcelona.
La formación de Sergio y Javier se forjó en las mejores cocinas del mundo como Akelarre o Alain Ducasse.
En 2002 decidieron incorporarse como socios-chef en el Rodat de Javea, en la Costa Blanca y unir sus carreras para multiplicar su talento gastronómico. En 2008 inauguran, en la planta 24 del Meliá Barcelona Sky, el 'Dos cielos', consiguiendo su primera estrella Michelin en diciembre de 2010.
También han hecho incursión en el mercado literario, publicando varios libros. De entre ellos destacan Brasiladois, con prólogo del fallecido chef Santi Santamaría, o De la tierra al cielo, de la editorial Planeta, con recetas de los mejores productos de la gastronomía española.
Sergio y Javier tienen un estilo personal y muy trabajado. Detrás de cada una de sus recetas hay un largo proceso de reflexión, técnica e investigación. Un respeto a lo tradicional sin olvidar la necesaria modernización. Sus platos son el perfecto binomio entre vanguardia y naturaleza. Su objetivo es una cocina sencilla pero con gran personalidad.

Javier y Sergio, los gemelos Torres, trabajando en la cocina

Y ahora vamos con la receta. He elegido una sencillita porque estoy un poco pillada, y no quería faltar al reto de este mes, ya que en casa somos muy fans del programa Torres en la cocina. Si tengo mas tiempo, quizás me anime a preparar otra receta que tengo en la recámara.
Me decidí por una Parmigiana de berenjenas, sencilla pero muy rica de sabor y fácil de elaborar, y además de temporada, ya que estamos en tiempo de berenjenas.

Ingredientes:

1 berenjena
salsa de tomate casera
1 bola de mozzarella de búfala
Lascas de queso parmesano
Orégano

Elaboración:


En primer lugar debemos preparar la salsa de tomate, yo la he elaborado con tomates kumatos, porque eran los que tenía, pero lo suyo es hacerla con tomates pera, que son los mejores para preparar salsas. Una vez tengamos la salsa, la reservamos y comenzamos a preparar el resto de ingredientes.
Cortamos las berenjenas a lo largo, salpimentamos y ponemos en una plancha para asarlas. Si tenemos que preparar muchas berenjenas, podemos hacerlas en el horno.
Una vez asadas las berenjenas, empezamos a montar el plato.
Ponemos la rodaja mas grande como base de la parmigiana, ponemos una cucharada generosa de salsa de tomate y cubrimos con varias lascas de parmesano. Es conveniente que todo esté bastante caliente, para ayudar a que el queso se funda.
Seguimos poniendo capas de berenjenas con tomate y queso y terminamos con la mas pequeña, y esta la cubrimos con la mozzarella cortad en rodajas y lo espolvoreamos con orégano.
La receta original lleva hojas de albahaca sobre las lascas de queso parmesano, pero como no tenia, no la he puesto. Pero me ha salido muy rica y además es tan fácil y tan rápida, que nos soluciona una comida informal acompañándola de algún pan plano aderezado con aceite de oliva y orégano.



Como se ve en las fotos, el queso se va fundiendo y queda espectacularmente bueno. Ha sido un descubrimiento como con algo tan sencillo como una simple berenjena y una buena salsa de tomate, elaboramos un plato tan delicioso.
Si pinchais aquí, podréis visitar todas las participacones de este mes, que han sido muchas, como corresponde a unos chefs tan conocidos como los hermanos Torres.
Nos vemos en Enero con chef internacional y espero que facilito, que las navidades son muy complicadas para cocinar los retos. Hasta la próxima.