domingo, 9 de octubre de 2016

Torta gallega


Este domingo os traigo un bizcocho muy sencillo de hacer pero muy rico de sabor. Es una torta gallega, en honor a la tierra que ha acogido a Edu este año. Edu juega al voley y este año, tras su experiencia en la concentración permanente de voleybol junior y su paso por la selección sub-19, se ha marchado a Vigo para jugar en el Club Vigo Voleybol, que milita en superliga masculina 2. Allí crecerá como jugador a la vez que estudiará. El está muy ilusionado con esta nueva etapa y nosotros felices de verlo a el tan contento, a pesar de la distancia que nos separa, 1135 km.
Es un bizcocho muy ligero y tierno que no lleva nada de grasa, es sin aceite, mantequilla ni leche,  por lo que puede prepararse para aquellos intolerantes a la lactosa. La esponjosidad se consigue batiendo muy bien los huevos con el azúcar hasta que se monten bien.
Esta receta se puede usar no solo para bizcochos, ya que también podemos hacer unas magdalenas. Para mantener tierna esta elaboración es conveniente guardarla en una caja bien cerrada y así, podremos conservarla varios días.
Y ahora vamos con la elaboración.

Ingredientes:
6 huevos
150 g azúcar
150 g harina
10 g levadura química
azúcar glas






Elaboración:

Ponemos las claras en la batidora con el azúcar y batimos hasta que tengamos un merengue bien firme.



Añadimos las yemas y seguimos batiendo hasta integrarlas por completo en el merengue.



Tamizamos la harina y la levadura química e incorporamos a la mezcla de huevos. Mezclamos bien y preparamos un molde de 18 cm, engrasando las paredes y cubriendo el fondo con papel de hornear. Precalentamos el horno a 170ºC.
Vertemos la masa y damos unos golpes suaves sobre la mesa para distribuir la masa uniformemente.


Horneamos unos 40 minutos hasta que esté bien cocido por dentro, comprobando con una aguja.
Dejamos enfriar antes de desmoldar y una vez fuera del molde,  pasamos a un plato de servir y espolvoreamos con azúcar glas.



Como se aprecia en las fotos, queda un bizcocho muy esponjoso, lo que también se observa en las fotos del corte. Queda muy rico para un buen desayuno o merienda.



Espero que os haya gustado esta torta gallega y os animéis a hacerla ahora que en algunos sitios ya parece que ha llegado el otoño. Aquí aun andamos de playeo, pero también nos llegara el frío algún día, o eso esperamos. Hasta la próxima.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Raviolis crujientes de rabo de ternera-Versionando a Eneko Atxa


Con la llegada del otoño vuelve el reto Cooking the Chef. Y este mes viene con un chef español que a mi particularmente me impone mucho respeto, ya que mi forma de cocinar es mucho mas simple y me falta un montón de técnica para llegarle a la suela del zapato. Sin embargo, para eso están este tipo de retos, para intentar superarnos y versionar estas recetas, elaborando un plato rico y diferente.

Originario del País Vasco, donde la gastronomía está profundamente arraigada en la cultura, Eneko Atxa ha conseguido desarrollar y desplegar su gran capacidad creativa en el complejo gastronómico Azurmendi. Sus raíces provienen  del recetario culinario tradicional vasco, el cual es el fundamento de cada una de sus creaciones.

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Eneko Atxa ha ido madurando a lo largo de los años, intentando la búsqueda de la excelencia, y siendo consciente de que todo puede mejorarse. Esta búsqueda ha hecho de Azurmendi una referencia gastronómica internacional.

Situado en la bella localidad de Larrabetzu, Azurmendi alberga un restaurante gastronómico, un bistró (Prêt À Porter), una bodega de txakoli (Bodega Gorka Izagirre) y un espacio para grandes eventos.

La trayectoria profesional de Eneko Atxa viene marcada por una serie de hitos en los que destaca el año 2007, momento en el que la Guía Michelin le reconoce la primera estrella. En 2012, llega la tercera estrella, convirtiéndose de esa manera en el primer cocinero vizcaíno y único, distinguido con este galardón. Pero Eneko Atxa, en su permanente búsqueda de la excelencia, logró en 2013 que su restaurante Bistró Prêt À Porter, fuera galardonado por la Guía Michelin con el distintivo Bib Gourmand, (cocina de calidad a precio moderado, categoría creada por la Guía en 1955).

Con todos estas distinciones, y después de ver algunas de sus recetas, me ha resultado muy difícil elegir un plato acorde a mis posibilidades, y lo encontré en estos raviolis crujientes, y aunque mi plato y el suyo se parecen como un huevo a una castaña, hay que reconocer que me salio muy rico y tuvo un éxito inesperado.

Resultado de imagen de eneko atxa platosEl plato original








Y mi elaboración. Mas fea, pero muy rica.


Ingredientes:

1 rabo de ternera
1 cebolla
3 zanahorias
aceite oliva
vino tinto
200 g de garbanzos
200 g calabaza
Caldo de verduras
Panceta fresca

Elaboración:


Como siempre, os pongo un collage para poner de forma mas visual la elaboración. A mi me resulta mas sencillo elaborar con algo visual para orientarme.
Cogemos los trozos de rabo y los salamos y pasamos por harina, dorandolos en la olla donde los vamos a cocinar.
Una vez dorados, lo sacamos y reservamos.
En ese mismo aceite rehogamos la cebolla y las zanahorias hasta que estén blanditas.
Añadimos de nuevo los trozos de rabo de ternera y mareamos un poco.
Incorporamos el vino tinto, y el caldo y cuando empiece a hervir, cerramos la olla y dejamos una hora o así, hasta que la carne se desprenda del hueso. Es conveniente hacerlo en olla expres, ya que tarda mucho.
Una vez hecho, se saca y se separa la carne del hueso, se trocea,  se pasan las verduras por una batidora y mezclamos bien. Ponemos en un recipiente rectangular y dejamos enfriar. Lo mejor es hacerlo de un día para otro, ya que está mucho mas ricio.

Y ahora preparamos la salsa de legumbres.


Yo utilicé garbanzos cocidos congelados que suelo tener preparados con antelación., y en esta ocasión, incluso tenía calabaza cocida en el congelador. Nos suelen regalar y yo la cuezo y la congelo para el invierno. Ponemos la calabaza troceada junto a los garbanzos cocidos y el caldo de verduras y llevamos a ebullición. Apartamos del fuego,pasamos por la batidora y después pon un chino para eliminar las pieles de los garbanzos.

Y ahora vamos con el montaje del plato.


Desmoldamos el rabo y cortamos en cuadrados regulares. Envolvemos en panceta fresca y muy finita en forma de raviolis. La receta original llevaba también una fina lámina de pan de maíz, pero a mi me fue imposible que me saliera un ravioli decente con el pan, o era muy gordo, o tan fino que se rompía, vamos una pesadilla. Así que, versioné a mi modo.
Ponemos una sartén antiadherente sin aceite y doramos los raviolis. Sacamos sobre papel absorbente, ponemos una base de crema de garbanzos y sobre ella, los raviolis.




Bueno, como se ve, el parecido con el plato original, es mas bien escaso, pero ha sido una forma diferente de preparar un plato muy tradicional, y esta vuelta de tuerca a este guiso, ha gustado y mucho. Así que esta versión de los raviolis crujientes de Eneko Atxa pasa a formar parte de mi recetario. Hasta la próxima.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Cookies rellenas de crema de cacao


Hoy os traigo unas cookies rellenas de crema de cacao, o sea, de Nocilla o Nutella. A pesar de estar muy ricas, no quedaron como me hubiera gustado ya que el relleno no quedó muy líquido. Tengo que hacer mas pruebas, pero estas salieron muy ricas y además, si las calentamos unos 30 segundos en el microondas, el interior queda blandito y están de vicio.
Para esta receta que utilizado una receta de cookies que funciona muy bien, ya que no hace falta refrigerar la masa, sino que preparamos la masa, formamos las galletas y horneamos, con lo que ahorramos tiempo. Hay otras recetas en las que es conveniente refrigerar antes de hornear.
Con la llegada de septiembre volvemos a los retos, así que se irán alternando recetas dulces con saladas, de esta forma, este blog sera mas ameno y completo.
Y ahora vamos con la receta.

Ingredientes:

250 g mantequilla
250 g azúcar moreno
2 huevos
vainilla
450 g harina
200 g pepitas de chocolate
crema de cacao




Elaboración:

Ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos con el azúcar usando la pala de la amasadora.
Añadimos los huevos de uno en uno y mezclamos bien. Incorporamos la vainilla.
Tamizamos la harina y mezclamos en tres veces para que la masa quede mas homogénea.
Añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos con ayuda de una espátula.


Ahora con ayuda de una cuchara tomamos una porción, aplastamos con la mano y ponemos en el centro una cucharadita de crema de cacao.
Tomamos otra pequeña porción de masa y cubrimos la crema de cacao.
Con ayuda de las manos cerramos la galleta para que no sobresalga la crema de cacao y ponemos en una bandeja de hornear cubierta de papel de hornear.




Precalentamos el horno a 175ºC y horneamos las galletas unos 18-20 minutos hasta que estén doradas por los filos. Quedan muy blanditas al salir del horno, así que hay que dejarlas enfriar antes de poner en una bandeja.


Tienen una pinta estupenda, pero son muy calóricas, así que hay que tener mucho cuidado, ya que una galleta implica un buen rato en el gym.



En las siguientes fotos se puede apreciar que el relleno no es muy cremoso, pero al calentarlas un poco, queda muy blandito y rico.



Espero que os haya gustado. Mis hijos dieron buena cuenta de ellas, así que son unas galletas triunfadoras. Espero que os gusten y las hagáis, ahora que el tiempo nos invita a estar en casa y encender el horno. Hasta la próxima.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Nem Xoai Chuoi (rollitos vietnamitas de mango y plátano)


Este domingo volvemos con una nueva entrega del reto Cocinas del Mundo, que en la vuelta de vacaciones nos propone viajar a Vietnam, país situado en el sudeste asiático, siendo el mas oriental de la península de Indochina.
Con una población estimada de 90 millones, es el decimotercer país más poblado del mundo y el octavo de Asia. El nombre del país se traduce como «Viet del sur», un sinónimo del antiguo nombre del reino de Nanyue, y fue adoptado oficialmente por primera vez en 1802 por el emperador Gia Long. En 1945 volvió a fijarse de manera oficial el topónimo con la fundación de la República Democrática de Vietnam presidida por Hồ Chí Minh. El país tiene frontera por el norte con China, con Laos por el noroeste y con Camboya por el suroeste, mientras que hacia el este tiene una extensa costa bañada por el mar de la China Meridional. Su capital es Hanói desde la reunificación de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur en 1976.
En el siglo XIX la península Indochina fue colonizada por los franceses y tras un período de ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, los vietnamitas iniciaron la Guerra de Indochina contra Francia, que acabó con la derrota y expulsión de las tropas galas en 1954. Sin embargo, el país quedó dividido políticamente en dos estados rivales, el Norte y el Sur, que iniciaron un conflicto de creciente intensidad que acabó en la conocida como Guerra de Vietnam, en la que se enfrentaron el Norte y las guerrillas comunistas conocidas como Viet Cong, contra las tropas del Sur y las fuerzas armadas de los Estados Unidos. La guerra finalizó en 1975 con la victoria del Norte y al año siguiente el país se unificó bajo un régimen socialista.
En 1986 el gobierno inició la senda reformista, que puso a Vietnam en el camino de la integración con la economía global y hacia el año 2000 el país ya tenía relaciones diplomáticas con la mayor parte de naciones. Ya en el siglo XXI el crecimiento económico de Vietnam ha sido de los más altos del mundo, lo que dio lugar a su ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2007. A pesar de ello, en Vietnam se siguen experimentando grandes desigualdades de ingresos, disparidades en el acceso a la asistencia sanitaria y poca igualdad de géneros.
Centrándonos en su gastronomía, esta es conocida por el uso de la salsa de pescado, salsa de soja y la salsa hoisin (su olor proporciona un carácter único a la cocina). Las recetas de platos procedentes de Vietnam emplean muchos vegetales, hierbas y especias, algunas de ellas como la hierba limón, lima y las hojas de lima kaffir. 
La cocina vietnamita puede delimitarse en tres regiones; la cocina del norte que tiende a ser más simple en sus preparaciones en comparación con las cocinas de la parte central o del sur, y emplea grandes cantidades de características del stir-fries, empleando a veces la salsa de soja, mientras que las cocinas meridionales de Vietnam emplean más vegetales, pescado y otros mariscos. De todas las regiones la central es la más variada y posee sabores únicos, siendo de otra forma la más especiada, así como la más colorida. La cocina de la parte central del Vietnam ha sido influenciada por la colonización de diferentes culturas.
En esta receta que os traigo hoy son unos rollitos rellenos de frutas, en particular de plátano y mango. Están muy ricos y aunque haya que freírlos justo antes de servir para que estén crujientes, pero se pueden dejar preparados con antelación y freírlos en el último momento. Están muy ricos y además son muy fáciles de hacer. 

Ingredientes:

1 mango maduro
1 plátano maduro
12 hojas de papel de arroz

Elaboración:


En primer lugar pelamos la fruta y contamos en bastones como de 5 cm.
Preparamos el papel de arroz según nos indique el fabricante. Yo lo suelo comprar en Lidl y hay que dejarlo en remojo un par de minutos, y para cada rollito, se utilizan dos hojas.
Ponemos en papel absorbente las hojas y secamos bien.
Rellenamos con un poco de plátano y mango, disponiendo la fruta en el centro del papel.
Doblamos un extremo sobre la fruta y después, el extremo opuesto, apretando bien. Después enrollamos hasta formar el rollito, tal y como se ve en las fotos, y reservamos.
Una vez tengamos todos, ponemos una sartén con aceite de sabor suave y los freímos hasta que estén dorados.
Pasamos a papel absorbente y servimos espolvoreados con azúcar o con salsa de chocolate.






Espero que os haya gustado este viaje gastronómico a Vietnam. Ya estamos haciendo de nuevo las maletas para emprender nuevos viajes gastronómicos, con los que enriqueceremos nuestra cocina. Hasta la próxima.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Pan de yogurt y espelta


Con esta entrada retomamos los panes. Después de varias pruebas, y aun estando lejos del resultado que estoy buscando he encontrado una receta de un pan con harina de espelta que nos ha gustado mucho. Es una versión de una receta del libro "Atrévete con el pan" que compré en La Casa del Libro hace un par de años. Estaba escondido en el fondo de un cajón y haciendo limpieza ha aparecido, con un montón de recetas facilitas y muy resultonas, las cuales iré haciendo a lo largo del invierno.
Tenia ganas de probar la harina de espelta en una elaboración. Es un cereal muy de moda en la actualidad, pero que no deja de ser del mismo género del trigo (Triticu).
La espelta proviene de la escanda silvestre, que es un  híbrido natural entre Triticum boeoticum Boiss y, posiblemente, Agolpase speltoides Tausch, originarios de Oriente Próximo, donde restos de este cereal han sido encontrados en diferentes asentamientos arqueológicos. Se extendió por el Mediterráneo de forma rápida y en la Península Ibérica fue explotada desde los mismos inicios de la agricultura, hace unos cinco milenios.
La cosecha por hectárea es inferior a la del trigo y el procesamiento es más difícil, pero la espelta soporta un clima más rudo y es más resistente contra enfermedades. Aun así en el siglo XX disminuyó el cultivo, porque conlleva un bajo rendimiento. En el sur de Alemania se cosecha parte de la producción de espelta en forma cruda para luego tostarla. Se usa para la preparación de panes y diferentes bebidas alcohólicas.
En la actualidad, la espelta está generando mucho interés, entre otras razones, porque en algunas prácticas de la llamada medicina alternativa se ha propuesto su consumo para el tratamiento de distintos problemas de salud. Sin embargo, y a pesar de que en algunos foros, recomiendan este cereal como indicado para intolerantes al gluten, la espelta también contiene gluten, con lo cual no es apta para celíacos. Todas las variedades de trigo resultan tóxicas para las personas con trastornos relacionados con el gluten y no pueden ser consumidas por estos.
La espelta es rica en minerales como el sodio, magnesio, potasio, azufre, calcio o hierro. Es fuente de vitamina E, B1, B2 y B3, conteniendo además los 8 aminoácidos esenciales. Además, contiene Omega 3 y 6, muy adecuados para cuidar nuestro sistema cardiovascular. 
Hoy en día es fácil encontrar la espelta en grandes supermercados, aunque su precio es como unas 4-5 veces el precio de la harina. 
A la hora de comprarlo y para evitar fraudes, mirad atentamente su composición, ya que a veces viene mezclada con harina de trigo común.
Y ahora vamos con la elaboración. 

Ingredientes:

90 ml leche
1 huevo
120 g yogur griego
350 g harina de espelta (se puede hacer con harina de trigo común)
15 g levadura fresca
25 g azúcar
25 g mantequilla
6 g sal



Elaboración:

Ponemos todos los ingredientes (a temperatura ambiente) en el bol de la amasadora utilizando el gancho de amasar.


Amasamos hasta que la masa se despegue de las paredes del bol y pasamos a mesa enharinada para hacer una bola.


Mientras reposa unos 20 minutos (menos tiempo si hace mucho calor en nuestra cocina) preparamos un molde rectangular, engrasando las paredes y forrado de papel de hornear, para que nos sea mas fácil desmoldarlo una vez cocido.


Ponemos la masa en el molde, procurando que cubra todo el fondo.


Dejamos fermentar hasta que sobresalga del molde.


Calentamos el horno a 180ºC y con ayuda de unas tijeras hacemos unos cortes en forma de pico en la superficie. Si creéis que no os va a salir bien, lo dejáis tal cual. Podéis pintar con huevo batido o dejar tal cual.


Horneáis unos 20 minutos, controlando la temperatura para evitar que se nos queme y una vez dorado, sacamos del horno y dejamos templar antes de desmoldar.


La verdad es que queda muy bonito y además, esta muy bueno. Tiene un aroma un poco ácido y para desayunar con un buen aceite de oliva, es una delicia.



Se puede rebanar congelar, de esa manera solo hay que tomar una rebanada del congelador y descongelar a la vez que se tuesta para desayunar. Así, se puede hacer un pan grande, aunque seamos pocos para comer en casa.
Espero que os haya gustado y os atreváis a hacerlo. Ahora que aún hace calor, la fermentación es muy rápida y este tipo de panes se hace en un santiamén. Hasta la próxima.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Tarta clásica de manzana


Volvemos a la carga, con las pilas recargadas y con ganas de cocinar y muchas recetas en el tintero, realizadas durante el mes de agosto, que iré subiendo de poco en poco.
Estas vacaciones hemos descansado y disfrutado de los niños, pero con la llegada de septiembre ya empiezan a volar cada uno a su lugar de residencia durante el invierno, con lo que poco a poco iré retomando el blog.
Hoy os traigo una tarta clásica de manzana que hicimos para despedir a Eduardo que este año comienza una nueva etapa como jugador de voley en Vigo, ciudad que no conocemos, con lo cual, este año tocan viajes a la otra punta de España.
Esta tarta lleva una base de pasta quebrada dulce, (pincha aquí para receta), con interior de crema pastelera, (pincha aquí para receta) y manzanas de temporada. No he usado manzanas golden, que son las típicas para estos dulces, porque a finales de verano comienzan las manzanitas de los pueblos que son muy dulces y están muy ricas en estas tartas, pero podéis usar cualquier tipo de manzanas excepto las muy ácidas.

Ingredientes:

125 g mantequilla
125 g azúcar
1 huevo
315 g 
1 huevo
20 g maicena
40 g azúcar
250 ml leche
4 manzanas

Elaboración:

Preparamos la pasta para la base de la tarta y la estiramos sobre un molde redondo, pinchamos la base con un tenedor y adornamos el filo con la ayuda de una cucharita de café.


Horneamos en blanco a 170ºC durante 10-15 minutos, con cuidado de no quemar los filos. Sacamos del horno y dejamos enfriar mientras preparamos la crema pastelera.


Preparamos la crema pastelera según receta y dejamos templar antes de rellenar la tarta.


Una vez templada la crema, rellenamos la tarta y alisamos con ayuda de una espátula.


Cortamos las manzanas en gajos no muy finos y disponemos de forma bonita sobre la crema. Después o espolvoreamos con azúcar o pintamos con mermelada de albaricoque. Como estas manzanas son muy dulces, yo espolvoreé con un poco de azúcar.
Horneamos de nuevo a 160ºC hasta que las manzanas estén doradas. Y ya está lista para tomar, sola o con un poco de helado de vainilla.
No me dio tiempo de hacer la foto de la tarta completa, Eduardo se tomo casi toda antes de darnos cuenta, así que os pongo la foto de lo que quedó.


Y de una esquina, tomada mas de cerca.



Bueno y hasta aquí la primera entrada del mes de septiembre y la que marca la vuelta de las vacaciones. Una receta sencilla, fácil de hacer y muy clásica, pero no por ello menos apetecible.  Una receta no muy complicada para la vuelta de septiembre. Hasta la próxima.