domingo, 17 de abril de 2016

Apfelküchle-Reto Cocinas del Mundo destino Suiza


Nos encontramos ante un nuevo destino del reto Cocinas del Mundo, en esta ocasión Suiza, país centroeuropeo, reconocido internacionalmente por su turismo de montaña y como no, por su industria quesera, el chocolate, las navajas suizas, los bancos y los relojes.



El país destino de este mes ha sido elegido por una tocaya, La Cocina de Mar, que tiene un blog muy chulo que podéis visitar pinchando el enlace. Ella sera nuestra anfitriona en Suiza.
Suiza es una república federal dividida en 26 cantones, con cuatro idiomas oficiales y sede de diversos organismos internacionales como la UEFA o la Cruz Roja.
Debido en parte a su neutralidad, es un país multicultural, cuya gastronomía se ve influenciada por aquellas nacionalidades que la habitan. Sin embargo, podemos encontrar un denominador común entre todos sus cantones y es el uso del queso en sus platos típicos como la Fondue o la Raclette, y el uso de la patata, como es el caso de los Röstis.
Desde el punto de vista de su repostería, es muy común el uso del chocolate en sus postres y tartas, pero en este caso, yo traigo uno de los postres que se consumen en el cantón de Zurich, Apfelküchle o buñuelos de manzana, que suelen ser servidos con Vanille-Eis o helado de vainilla. Después de indagar sobre gastronomía suiza y de descartar lo típico con queso o patata, y tras pasar unos días en Zurich, un suizo me recomendó este postre, me explico como lo hacen en su casa y aquí lo tenéis. Es super sencillo y está muy rico, quizás para la operación bikini no es muy recomendable, pero, una pequeña indulgencia siempre viene bien.
Y ahora vamos con la receta.

Ingredientes:
2 manzanas (he usado una granny smith y una golden)
100 ml agua con gas
50 ml leche
pizca de sal
5 g levadura química
125 g harina
10 g azucar

Elaboración:

En primer lugar preparamos la pasta para rebozar las manzanas. Mezclamos todos los ingredientes, excepto las manzanas y con ayuda de las varillas hacemos una pasta homogénea sin grumos y dejamos reposar unos 10-15 minutos.
Preparamos una sartén con aceite, un plato con papel absorbente y un plato con azúcar y canela para rebozar.
Pelamos las manzanas y las descorazonamos. Cortamos en rodajas de unos 4-5 mm.
Calentamos el aceite, pasamos las rodajas de manzana por la pasta, y ponemos a freír cuando el aceite esté caliente. 
Vamos friendo por tandas, procurando que no se nos quemen y dándoles la vuelta para dorarlas por ambas caras.
Una vez doradas, las sacamos de la sartén con ayuda de una espumadera y pasamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Templadas, rebozamos en canela y azúcar y las pasamos al plato de servir.


Espero que con este montaje os sea mas fácil visualizar los pasos de la elaboración.


La verdad es que están muy ricas solas, pero en Zurich nos las sirvieron con helado de vainilla y nos comentaron  que también se pueden servir con una crema de vainilla, que por la explicación debe ser similar a unas natillas o crema inglesa.


Como veis, la manzana queda muy blandita y jugosa, a pesar de estar cruda, y no es un postre muy aceitoso, quedan unos buñuelos crujientes por fuera y jugosos y blanditos por dentro.
Y hasta aquí mi aportación al reto Cocinas del Mundo con destino Suiza. Deseando emprender viaje de nuevo. Hasta la próxima.

domingo, 10 de abril de 2016

Kozunak-Reto Reposteras por Europa


Hoy empieza mi participación en el reto Reposteras por Europa, en el cada mes se visita un país europeo y se elabora una receta dulce típica del país a visitar.


Como podéis comprobar, tiene un logo precioso, y aunque a esto de los retos me voy apuntando tarde, esto es adictivo y cada vez hay ganas de mas. Este es mi quinto reto, y cada vez estoy mas enganchada.
Bueno, ahora centrándonos en el reto Reposteras por Europa, este mes vamos a visitar Rumanía, que es un país ubicado en Europa Central, en la frontera con el mar Negro. Limita con Hungría y Serbia al oeste, Ucrania y Moldavia al noroeste y al este, y con Bulgaria al sur. .Rumanía es el noveno país más grande de la Unión Europea por área, y cuenta con la séptima mayor población con más de 19 millones de habitantes. Su capital y ciudad más poblada es Bucarest, que es la décima ciudad más grande de la Unión Europea.
De entre su gastronomía, en este reto hemos de elaborar un plato dulce, los cuales, en muchas ocasiones, expresan instantes festivos. El que yo he elegido, es uno de los más populares fuera de sus fronteras el Cozonac o Kozunak, (un pastel dulce), se consume pricipalmente en época navideña, aunque también es consumido para Año Nuevo y por Pascua. Los hay con diferentes rellenos, chocolate, nueces, semillas de amapola, etc, y es laborioso de preparar, aunque no es muy difícil, como vereis mas adelante.
Y ahora, vamos con la elaboración.

Ingredientes:
250 g harina
75 g azúcar
25 g mantequilla
1 huevo
65 ml leche
15 g levadura fresca
ralladura naranja
2 cucharadas cacao+ 2 cucharadas azucar (relleno)




Elaboración:

Ponemos en la amasadora todos los ingredientes, excepto los del relleno y amasamos como de costumbre hasta que tengamos una masa homogénea y lisa que se despegue de las paredes.
Pasamos a mesa enharinada y dejamos reposar 10 minutos.
Pasamos a un bol engrasado y tapamos con un paño. Dejamos fermentar hasta que doble su tamaño.
Una vez fermentado, pasamos de nuevo a la mesa, desgasificamos y dividimos en cuatro partes. Reposamos unos 5 minutos y estiramos con ayuda de un rodillo cada uno de los trozos, procurando que se nos queden unos rectángulos lo mas parejos en tamaño.
Mezclamos las dos cucharadas de cacao con las de azucar y rellenamos cada uno de los rectángulos. Enrollamos como si fuera un brazo de gitano y después, enrollamos de dos en dos, volviendo a enrollar de nuevo hasta tener una sola pieza. 
Pasamos a un molde rectangular y dejamos fermentar de nuevo hasta doblar.
Con el collage que he preparado, quedará mas clara la explicación anterior.


Precalentamos el horno a 180ºC, pintamos con huevo batido y espolvoreamos con azúcar. Ponemos en el horno unos 20 minutos, con cuidado ya que se suele tostar por la superficie. Para evitar esto, una vez dorado, tapamos con un papel de aluminio.
Sacamos del horno y templado desmoldamos y dejamos enfriar antes de consumir.


Queda como una especie de pan dulce, pero no demasiado. Recién hecho está muy esponjoso, y conforme han ido pasando los días, lo estamos tomando tostado, y casi que lo preferimos así. Pero esta bueno de las dos formas.


Yo lo preparé este año para celebrar la Pascua, en lugar de hacer una mona. Aquí no hay costumbre de monas y vamos cada año cogiendo costumbres de diferentes lugares, pero este Cozonak ha venido para quedarse y lo repetiremos, sin esperar a Pascua de nuevo.



En el corte se aprecian as capas con el cacao y el trenzado. Es muy curioso y merece la pena el tiempo que se le dedica a la elaboración. Espero que os haya gustado, ya que yo he disfrutado un montón investigando sobre los dulces típicos rumanos y sobre sus costumbres. Nos vemos el mes que viene en algún lugar de Europa. Hasta la próxima.

martes, 5 de abril de 2016

Hamburguesa de rape con bollos caseros-Versioneando a Carme Ruscadella


Un mes mas estamos de nuevo con el reto Cooking the Chef. Después de nuestro viaje a tierras orientales, culinariamente hablando, volvemos a  aterrizar en España y esta vez de la mano de una cocinera conocida internacionalmente por su buen hacer y su profesionalidad en la cocina. Es una cocinera muy sutil tanto en sabores como en presentaciones, de las cuales se podría decir son la alta costura de la cocina española.



Carme Ruscadella es una de las cocineras más innovadoras que nos encontramos actualmente, convirtiéndose en la primera 'chef' española en conseguir tres estrellas Michelín. Autodidacta y vanguardista, siempre está cerca de la cocina mediterránea y dirige el restaurante Sant Pau, en la localidad barcelonesa de Sant Pol de Mar donde nació en 1952. Es esta una zona considerada como el paraíso del color, gracias a sus cultivos de hortalizas, legumbres y frutas. Y ese abanico de tonos los ha conseguido plasmar Carme Ruscalleda en los platos que pinta cada día en su restaurante, un local que vio la luz en 1988, cuando ella y su marido, Toni Balman, decidieron convertir un viejo hostal de 1881 en restaurante. Aunque la pasión por la cocina no le entró de un día para otro, cuando era niña siempre estaba "incordiando" entre los fogones y comenzó a hacer sus pinitos en una charcutería familiar elaborando chacinas.
Su forma de trabajar se basa en la lectura, observación y experimentación con la cocina, interpretando a su manera platos tradicionales,  respetando los alimentos y sus temporadas. Sus platos son verdaderas mezclas de aromas, sabores, texturas y color, que la hicieron acreedora de tres estrellas Michelín, con lo que se convirtió en la primera chef española en conseguirlas. Además, su establecimiento forma parte de la exclusiva y lujosa cadena de restaurantes y hoteles Relais & Chateaux.  Además, a las tres estrellas de ‘Sant Pau’ se suman las dos concedidas por esta célebre guía en 2007 al local que la chef posee en Tokio a imagen y semejanza de su restaurante catalán, donde la fusión entre la cocina mediterránea y la japonesa da lugar a creaciones mágicas.

La cocinera Carme Ruscalleda, en Sant Pol de Mar, donde se ubica su restaurante Sant Pau.


Esta es una de las fotos que mas me gustan de esta chef, frente al mar que es una de sus grandes pasiones y que a mi me encanta.
Y ahora vamos con mi elección. De entre las recetas de Carme Rusccadella he elegido la de hamburguesa Soft y la he acompañado de bollos de masa madre, también con su receta. Tanto la hamburguesa como los bollos han tenido mucho éxito en casa, a pesar de que he variado un poco la receta para adaptarla al gusto de mis comensales. 

Ingredientes (bollos masa madre):
15 g leche
8 g levadura fresca
225 g harina
125 ml agua mineral
5 g sal
5 g aceite

Elaboración:

Ponemos todos los ingredientes en la amasadora con el gancho y amasamos hasta obtener una mas que se despegue de las paredes de la batidora. 
Pasamos a mesa enharinada y dejamos reposar 10 minutos.
Hacemos una bola y ponemos en un bol a fermentar hasta que doble de tamaño.
Una vez fermentado, pasamos de nuevo a mesa y formamos los bollos. Con estas cantidades salen 3 bollos de unos 125 g cada uno.
Boleamos y ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Aplastamos un poco con las manos enharinadas y dejamos doblar de tamaño.
Espolvoreamos con agua y esparcimos por encima unas semillas de sésamo negro.
Precalentamos el horno a 200ºC y ponemos los bollos unos 10-15 minutos vigilando que no se nos quemen.
Una vez horneados, sacamos del horno y dejamos enfriar en una rejilla.



Ingredientes (hamburguesa):
600 g de rape limpio
5 g sal
1 g pimienta negra
medio puerro
1 cucharadita de maicena
Tomate
Espinacas baby frescas
Mostaza
Panecillos masa madre

Elaboración:

Picamos bien el pescado con ayuda de una picadora, o a mano, si tenéis paciencia y salpimentamos.
Rehogamos suavemente el puerro cortado muy pequeñito y mezclamos con el pescado.
Añadimos la maicena y formamos cuatro hamburguesas, o con la mano o ayudados de un molde para ello.
Reposamos en la nevera unas 2-4 horas.
Hacemos ligeramente a la plancha para marcar la superficie y las terminamos al horno a 190ºC unos 5 minutos.



Y ahora procedemos al montaje de las hamburguesas. Cortamos el tomate en rodajas muy finas, preparamos las hojas de espinacas y abrimos los panecillos.
Untamos la base con mostaza, añadimos la hamburguesa y disponemos el tomate y las espinacas, y ya están listas para desgustar.


Nunca había elaborado hamburguesas de pescado, y creo que es una forma muy interesante para que los niños tomen pescado de forma sana, ya que no lleva rebozados, el pescado va muy picado y todo además, llevan algo vegetal. No son difíciles de hacer, quizás la única dificultad radica en que en mi caso particular, se me han desmoronado un poco, pero después las hemos reconstruido y han quedado como si no hubiera pasado nada.



Como se ve en la foto, están muy apetecibles y jugosas y constituyen un plato único si la acompañamos de una ensalada de quinoa o un tabulé. Y hasta aquí mi participación en el reto de marzo de Cooking the Chef que como siempre ha sido un placer y como todos los meses, deseando que llegue el reto del mes que viene. Hasta la próxima.

jueves, 31 de marzo de 2016

Mousse de chocolate blanco y jengibre- Reto cocinillas


Nuevo reto y con este ya van cuatro y aun pendiente del quinto, que como se dice, no hay quinto malo.
Este reto, llamado Reto Cocinillas, o Loc@s por Lorraine, tiene un funcionamiento que me gusta mucho. Investigar entre las muchas recetas asociadas a países, cociner@s y demás está muy bien porque aprendes mucho sobre gastronomía, e incrementas tu recetario, incorporando recetas que nunca hubieras probado y además, aprendes sobre nuevas técnicas culinarias y costumbres; pero cuando encuentras un reto como este, donde se investiga sobre una chef, en este caso Lorraine Pascale, que una de mis favoritas por la sencillez y vistosidad que da a sus elaboraciones, es cuando te lanzas de cabeza al reto sin pensar que casi no tengo tiempo para los otros, pero a este le saco minutos de donde no los haya.
Para este reto se nos da a elegir una receta de entre varias de Lorraine, un mes son dulces y al mes siguiente, saladas. L@s participantes votan y aquella con mas votos, es la elegida para elaborar a lo largo del mes. La anfitriona del reto elabora un precioso collage con la foto de la receta y nosotr@s tenemos que elaborar la receta a nuestra manera, siempre respetando el ingrediente principal, pero añadiendo nuestro toque particular. 


Este mes me estreno con un postre que crea adicción. Al elaborarlo, como debes probarlo para ver como va de textura y sabor, hay que tener cuidado o nos queda muy poco al final, está de vicio. Y aunque yo he sido fiel a la receta original y he usado jengibre confitado, cualquier otra fruta confitada con un toque ácido le puede venir bien, como cerezas, arándanos, naranja, etc. Y ahora vamos a elaborar este mousse.

Ingredientes:
100 ml Nata Fresca
200 ml nata para montar (35% M.G.)
150 g chocolate blanco
15 g jengibre confitado








Elaboración:

En primer lugar fundimos el chocolate blanco en el microondas,con mucho cuidado para que no se nos queme. Se hace de 20 en 20 segundos, removiendo bien cada vez. Reservamos hasta que quede a temperatura ambiente.
Ponemos en un bol la nata para montar bien fría y montamos con unas varillas hasta que su textura se asemeje a la de la nata fresca, que es una nata muy espesa, casi como yogurt griego.
Mezclamos la nata semimontada con la nata fresca e integramos bien con ayuda de una  espátula para que no se baje.
Añadimos en tres veces el chocolate blanco fundido y mezclamos con una espátula y movimientos envolventes. Integramos bien el chocolate.
Picamos muy pequeño el jengibre, o la fruta que elijamos y se la añadimos a la mezcla anterior.


Pasamos a los vasitos donde los serviremos. Yo utilicé unos vasitos bajos con dibujos de Picasso, que son mates y quedan muy bonitos para servir mousses y cremas.


Añadimos como unos dos dedos y dejamos enfriar en la nevera, pero cuando vayamos a servirlos, es mejor atemperarlos, ya que están mejor a unos 15-18ºC.





Están muy buenos, y son muy sencillos de hacer, con lo que tenemos un postre fácil y resultón, como casi todas las recetas de Lorraine Pascale. Espero que os guste esta participación en el reto, que ya desde aquí aviso, no sera la ultima. Os dejo los blogs participantes con sus respectivos enlaces, espero que os gusten.

Participàntes Reto Marzo 2016

Susana de http://teconlimonycanela.blogspot.com/2016/03/mousse-de-chocolate-blanco-creme.html

http://acalablanca.blogspot.com/2016/03/mouse-de-chocolate-blanco.html

Catina de la cocina de catina de http://catinabarbero.blogspot.com.es/2016/03/mousse-de-chocolate-blanco-con-creme.html

Chus de http://siguiendoanenalinda.blogspot.com.es/

Pan, uvas y queso de http://www.panuvasyqueso.com/2016/03/mousse-de-chocolate-blanco-creme.html

Mavi de http://mandarinasymiel.blogspot.com.es/

Marisa de  http://marisaenlacocina.blogspot.com/2016/03/mousse-de-chocolate-blanco-con-coulis.html

Vivi de  http://hoycocinavivi.blogspot.com/2016/03/vasitos-de-mousse-de-chocolate-blanco.html

Bea de http://sweetcookiesbybea.blogspot.com/2016/03/mousse-de-chocolate-blanco-y-jengibre.html

Hasta la próxima.

viernes, 25 de marzo de 2016

Galletas spéculoos-Reto Alfabeto Dulce


Nos encontramos de nuevo ante el reto  Alfabeto Dulce.


Este mes le ha de tocado elegir a Bea de Sweet Cookies by Bea, autora de un blog muy bonito y lleno de recetas espectaculares. No dejéis de ojearlo pinchando en el enlace que os he puesto. Y ha elegido galletas Spéculoos, que son unas galletas de origen belga que se consumen en Navidad. Son muy tradicionales tanto Bélgica, en Holanda (donde reciben el nombre de speculaas), así como en la cocina de Westfalia y Renania (Alemania) (donde se conoce como Spekulatius), y en el norte de Francia (Flandes francés). La principal característica de estas galletas que se suelen comprar en los mercados de Navidad es que tienen formas o motivos que evocan la historia navideña de Nicolás de Bari.
La masa de los Speculoos crece muy poco, y tiene una estructura compacta y crujiente. Las galletas se hacen mezclando mantequilla con una combinación típica de especias y azúcar moreno, y añadiendo después a la mezcla la harina y la levadura química, dejando reposar toda una noche en ambiente frío, para que el sabor de las especias impregne toda la masa. A continuación se le da la forma deseada con moldes tradicionales y se hornea.
Las especias que se usan para hacer los speculoos son la principal característica distintiva de estas galletas, ya que le dan un sabor muy característico y consiste en una mezcla de canela, nuez moscada, clavo, jengibre en polvo, anís estrellado y cardamomo. 


Como podéis observar, las originales están hechas utilizando unos moldes con relieve, pero yo no tenía, así que las mías van lisas. Ahora bien, están buenísimas, muy crujientes y con el toque justo de especias. Aun huele la casa a esa mezcla de especias tan aromática.
En el reto Alfabeto Dulce, se puede o usar las galletas como ingrediente o, como en mi caso, elaborar el ingrediente en si, es decir, las galletas. Espero que os guste mi elección.

Ingredientes:
350 g harina
250 g azúcar
250 g mantequilla
1 huevo
5 g impulsor químico
5 g canela
1 cucharadita de una mezcla de nuez moscada, clavo, anís estrellado, jengibre y cardamomo molido.




Elaboración:

En primer lugar debemos moler las especias. Yo he utilizado un mortero de los de siempre, pero podéis usar un molinillo de café.


Una vez molidas las especias, comenzamos a preparar la masa de las galletas. Estas se preparan como siempre. Esponjamos la mantequilla con el azúcar y añadimos el huevo.
Incorporamos las especias tamizadas, para evitar que pase algún trozo grande, e incorporamos la harina en tres veces.


Una vez tengamos la masa, la ponemos sobre un papel de hornear y estiramos con ayuda de un rodillo.


Pasamos a la nevera y enfriamos durante unas 24 horas. Lo ideal es hacer la masa un día y hornearlas al día siguiente.

Una vez que las sacamos de la nevera, precalentamos el horno a 180ºC y vamos cortando las galletas. Lo suyo es usar un cortador rectangular, pero con la de cortadores que tengo, ese precisamente me falta, así que las corté redondas.


Las ponemos en una bandeja cubierta con papel de hornear y al horno unos 15-18 minutos, o hasta que estén doradas. Mientras están en el horno, comienza a expandirse un aroma a especias por toda la casa maravilloso. Pero cuando las saquéis del horno hay que esperar a que estén completamente frías antes de comerlas.
Una vez fuera  del horno, las pasamos a una rejilla para que se enfríen y después a merendar con ellas. Las galletas frías son muy crujientes y aromáticas, y se conservan muy bien en una lata bien cerrada.





Espero que os animéis a hacerlas, es muy fácil y están muy ricas. Además, una vez hechas las galletas, con ellas podéis elaborar bases de tartas de queso, postres con yogurt, etc. Es cuestión de echar imaginación a los postres. Y hasta aquí mi aportación al reto alfabeto dulce del mes de marzo. Hasta la próxima

domingo, 20 de marzo de 2016

Borondisky Bread


Empiezo un nuevo reto, en esta ocasión el reto Cocinas del Mundo, del podéis obetener mas información pinchando en el enlace.
Es un reto muy interesante ya que la premisa a seguir es geográfica. L@s anfitriones del mes siguen un orden alfabético de países y los participantes debemos elegir un plato de ese país. Yo me he incorporado en la R y el país a visitar este mes es Rusia



¿Que se puede decir de este gran país referente a su gastronomía?. La cocina rusa tiene una gran riqueza de platos, debido al carácter multicultural del país y a la vasta extensión geográfica del mismo.
Muchos platos que hoy se consideran típicamente rusos son de procedencia polaca, francesa o italiana. Llegaron a la corte de Catalina II a través de los contactos que esta dirigente mantenía con Europa occidental. Posteriormente sufrieron algunas modificaciones al ser interpretados con ingredientes locales y hoy se puede paladear una cocina original y de grandes contrastes.
Sus gastronomía tiene su base en la comida campesina de las poblaciones rurales ubicadas en lugares caracterizados por un clima extremadamente frío. Se basa principalmente en el pescado, que por regla general se utiliza ahumado, aves de corral, gamo, setas, frutas del bosque y miel. Cereales como el centeno, trigo, cebada y mijo, se utilizan para elaborar gran variedad de panes, los pancakes, la cerveza, y el muy afamado vodka.  
Los rusos comienzan el día con el llamado 'zavtrak' o desayuno, que suele ser de gran tamaño e incluye salchichas, huevo, pan, etc. El almuerzo o 'obyed' se realiza al mediodía (aprox. a la una) y es la comida más fuerte del día. La última comida del día se realiza a las siete de la tarde 'uzhin' se considera una especie de cena, aunque esta no  suele incluir ni sopa, ni postre.
Los platos de la cocina típica rusa suele ser  muy ricos, pero también híper calóricos, porque se necesita mucha energía para soportar las bajas temperaturas que sufren en invierno, por ese motivo, las sopas son muy populares en Rusia. 
Los famosos "Blini" (crepes) son muy populares en Rusia, y suelen estar relacionados con muchas tradiciones y fiestas populares. Se suelen servir en locales llamados "Blínnaya", con mantequilla, smetana (nata agria), mermelada, miel, caviar rojo y negro o con distintos rellenos, de carne, pollo, jamón dulce, queso, patata, setas, requesón (dulce), manzana, fresa, o mezclas de varios ingredientes. También es una tradición comer blinis durante la celebración de una fiesta tradicional rusa llamada Maslenitsa, que se celebra antes de comenzar la Cuaresma, de la misma forma que e a Europa cristiana se celebra el carnaval.
De entre los guisos y sopas rusas, nos encontramos con la sopa más famosa llamada 'Borscht'. De origen ucraniano, está elaborada con remolacha, patata, col y carne. En Rusia, a diferencia de España donde las sopas calientes se comen en invierno, las sopas se comen todo el año y se considera saludable tomar todos los días un plato de sopa.
Como segundo plato se suelen ofrecer distintos platos de carne, por ejemplo Stroganoff, o 'Shashlik' (brochetas), distintos filetes y carne rellenada, pollo (a la Kiev). También es posible encontrar pescado como el salmón, el esturión o el bacalao.
De entre las verduras consumidas como guarnición en Rusia destaca la  patata, que se sirve preparada de diferentes maneras (hervida, frita, puré, etc.) y a la que se le suele añadir "smetana" o nata agria. Otro plato tradicional de la comida rusa, de origen siberiano, es el llamado "pelmeni" y se parece a ravioli italiano, que se comen acompañado de "smetana", mantequilla o ketchup. 
En Rusia hay una gran  tradición de tomar productos lácteos, muchos de ellos desconocidos en otros países del sur de Europa como el nuestro.
Y ahora llegamos a la parte mas interesante de esa breve historia de la cocina rusa, al pan. Hay infinidad de tipos de panes diferentes, siendo el más típico el pan negro elaborado con harina de centeno, rico en fibra y de bajo aporte calórico. Y aquí nos vamos a  detener para empezar la elaboración del Borondisky Bread o pan de centeno ruso. He buscado en varios blogs, intentando dar con la receta que mas se adapte a mis limitaciones, y creo que la que he usado, por lo menos a mi, me ha gustado el resultado, a ver que opináis vosotros.

Ingredientes:
Prefermento:
100 g harina centeno
125 ml agua
5 g levadura fresca
Masa:
prefermento levado
200 g harina centeno
50 g harina trigo
180 ml agua
5 g levadura fresca
10 g cacao en polvo
20 g melaza
5 g sal

Elaboración:

En primer lugar preparamos el prefermento mezclando los ingredientes de este y dejando reposar una noche en la nevera.
A la mañana siguiente, sacamos el prefermento levado de la nevera y dejamos atemperar hasta que esté a temperatura ambiente.
Tomamos los 180 ml de agua y calentamos sin que llegue a hervir.
Ponemos la harina de centeno en un bol y le añadimos el agua caliente y mezclamos bien. Dejamos enfriar.
Una vez a temperatura ambiente, añadimos el resto de ingredientes mezclando con una cuchara. Es una masa rara que no necesita amasado, ya que es mas parecido a un engrudo que a una masa de pan. 
Engrasamos un molde rectangular, no muy grande y si queremos, esparcimos por el fondo unos granos de cilantro. Yo no lo hice, porque en casa no gusta el sabor de esta semilla.
Ponemos la masa en el molde, aplanamos un poquito y dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, ahora como es invierno, unas 3-4 horas.


Antes de fermentar. Como veis es una masa pegajosa y rara.


Y después de fermentar, donde vemos que si que ha doblado el tamaño. El molde era muy grande, pero no tenia otro mas pequeño disponible.

Ponemos en el horno a 230ºC unos 10 minutos y después lo bajamos a 200ºC durante 30-35 minutos, cuidando que no se nos queme la superficie.


Que en mi caso, se tostó un pelín de mas, pero solo un poquito. Desmoldamos y dejamos enfriar por completo. Y una vez bien frío, se envuelve en un paño limpio y se deja reposar unas 24 horas antes de comer.


La verdad es que tiene muy buena pinta, y olía super bien. Lo peor es tener que esperar ese día completo antes de probarlo, pero si lo comes inmediatamente está muy chicloso, como si estuviera crudo. Es una cosa un poco rara.


Se quedó bastante aireado y no es nada pesado. Tiene un sabor ligeramente dulzón, y a pesar de que debe estar muy rico con pescados ahumados y encurtidos, mi opción ha sido mas autóctona, y lo hemos tomado para desayunar con mermelada de cerezas negras casera.



El pan buenísimo, la mermelada ni os cuento, así que con esta receta como base pienso hacer otros panes que enriqueceré con semillas variadas. Ya os iré contando como van saliendo.
Espero que os haya gustado esta aportación al reto Cocinas del Mundo, por mi parte he disfrutado muchísimo. Yo me voy enganchado a este tipo de retos, que la verdad te hacen aprender un montón sobre diferentes gastronomías. Gracias a Nieves y Elena por invitarme a participar. Hasta la próxima.